Entre la planificación y el cambio

Hay personas que son metódicas, estructuradas, ordenadas para todo, y no pueden salir de su “paso a paso”. Otras son muy flexibles, no logran armar una estructura, son desordenadas y no hacen nada “paso a paso”, al menos no por mucho tiempo.

¿Con qué tipo de identificás?

Yo sin dudas con el segundo, al mismo tiempo que como mi cabeza es tan creativa y necesita variedad, cambio… también busca desesperada alguna estructura que le permita descansar de estar continuamente volando!!

Admito que a veces envidio de alguna manera a las personas que tienen un orden y son poco flexibles, porque no se molestan buscando alternativas: ya definieron que “esto lo hago tal día, a tal hora”, y listo. En mi caso, aunque tenga planificado “hacer algo tal día, a tal hora”, seguro flaquearé ante mi flexibilidad y la necesidad de complacer a quien me está pidiendo que haga otra cosa en ESE momento (eso también sería otro problema: la necesidad de complacer a los demás y no saber decir NO).

El tema es que tomando esta “envidia sana” (como dicen por ahí…) a quienes pueden planificar y tener claro qué harán y cuándo, estoy siguiendo cursos que me permitan desarrollar mi proyecto con orden y desde otro lugar.

Si fuera estructurada, seguiría el paso a paso que me dicen, y una vez que ya definí un aspecto ya no lo vuelvo a pensar mucho… pero como NO lo soy, y busco que todo encaje con todo, avanzo dos casilleros y vuelvo al primero 😉

¿Qué es lo bueno de ser así?

Que a medida que voy avanzando y comprendiendo otros aspectos del asunto a resolver, reviso lo anterior y busco que haya congruencia, que no me esté desviando, y que todo tenga un sentido.

Cuidado: es importante tener claro que esto es bueno ANTES de poner en marcha el proyecto, o en momentos de transición. No se trata de cambiar todo lo que ya está definido mientras el proceso está en plena marcha (cosa que ya he hecho, y por eso te digo que no funciona).

Por suerte existe la flexibilidad y la posibilidad de hacer ajustes a medida que avanzás, pero que los mismos no afecten la esencia de lo que transmitiste en un comienzo, porque afecta la confianza.

Dentro de esta búsqueda y de lo que tengo que ir haciendo, una de las cosas que necesité (aunque creo que me adelanté en el paso a paso ;)) fue cambiar la imagen de Eureka (ya no sabía ni yo cómo se llamaba el blog!! eureka, Eureka, eurekaonline…). Y no sólo la imagen.

Habrá otros cambios en la forma de trabajo, en la propuesta, en el manejo de las redes, y para todo eso necesitaba reflejar la claridad y la confianza que he ido consiguiendo en este proceso. Además, es una manera de no volver atrás y de no seguir buscando la perfección: ya lo mostré al mundo, ya dije que sería esto, y no me puedo permitir seguir pensando sobre lo mismo, sino en cómo seguir avanzando en esta línea. ¿Se entiende?

El cambio del logo es mucho más que un cambio de letra o de color. Es claridad, es foco, es coherencia, y es una muestra de que tal vez no se logren los resultados que querés del día a la noche, pero de que si seguís investigando, aprendiendo, aprovechando los errores y poniendo más atención a lo que es tu objetivo, el camino vale la pena.

Eureka (cariñosamente seguirá siendo así) es un proceso en sí mismo. Las eurekianas lo han ido siguiendo conmigo. Y si son eurekianas es porque justamente, cada una está en su propio proceso de mejora, de atenderse, de no conformarse sólo lo con lo que ya tienen sino que más allá de estar satisfechas y agradecidas, sienten que “hay algo más y quiero ESO para mí”.

El espíritu de Eurekaonline es el mismo, sólo que con la claridad de su objetivo: mujeres en proceso. Cada una en el suyo, pero en proceso.

Aunque te confieso que estoy muy entusiasmada y ansiosa por poner en práctica todas las ideas, más allá del resultado, como cuando empecé… tener un feedback, un me gusta, un comentario, es muy importante para mí: me da ánimo para seguir y no sentir que estoy hablando sola jeje.

¿Te gusta el cambio? ¿Qué te transmite?

Seguimos en proceso!! y sumando eurekianas.

Lorena

Aaahhh ¿pensaste que me había olvidado de mostrarte la nueva imagen?

Nooo! aquí está, pero todavía con perfil bajo 😉

Gracias por la etapa cumplida
Bienvenida a esta nueva etapa

Verano/2020: relajate y tomá nota

Los momentos de descanso son buenos para relajar la mente, evadir problemas, salir de las rutinas. Y eso mismo, lleva a que puedan convertirse en “momentos Eureka”.

Quitar el foco de atención de los problemas, de lo que hemos intentado resolver conscientemente, nos permite tener una perspectiva diferente de las situaciones.

Salir de la rutina y de algunas obligaciones también nos habilita a tener tiempo para “pensar en otra cosa”, avanzar en otros proyectos personales, o pueden surgir nuevos.

A veces es el tiempo para pensar en nosotras mismas, el que hace que el verano sea un momento bisagra entre lo que hemos hecho todo un año, y lo que queremos para adelante. Ni hablar de lo que significa “un año nuevo”!!

Ojalá esas ideas aparezcan siempre en forma de “es ESTO” y nos sacaran todas las dudas. Pero no siempre es así. Puede ser una, o puede ser una lluvia de ideas, todas potencialmente buenas, que nos llevarán a pensar nuevamente sobre ellas.

Cuando estés ante esa lluvia de ideas, te sugiero que lo tomes con calma, no las descartes (por algo surgieron) y sigas algunos pasos:

  1. Anotá todo: seguramente, cuando vuelvas a leer en unos días lo que se te ocurrió en el “momento Eureka”, te parezcan ideas de otra persona. Es posible que pienses ¿eso se me ocurrió a mí? ¿cuándo?… y que debas admitirlo porque está escrito con tu puño y letra.
  2. Revisá lo que ya has pensado y definido antes, para no perder el rumbo: si estás trabajando en un proyecto y seguís avanzando con la mente muy creativa, puede ser fácil perder el camino que te trazaste y lo que habías definido como tu objetivo.
  3. Acomodá esas ideas a tu objetivo inicial: si tu hemisferio derecho del cerebro es el que predomina, te puede llevar para cualquier lado ;). Dale participación al izquierdo, al que organiza y es más metódico. Entre los dos hacen un buen equipo (por algo están tan juntitos y comunicados, ¿no?)
  4. Andá paso a paso: da lugar a tu creatividad, a la posibilidad de que surjan ideas nuevas, mientras seguís un orden y vas evaluando que los resultados sean coherentes a medida que avanzás.
  5. Pasá a la acción antes de que sea “perfecto”: es probable que te pase que hasta que no alcances “la perfección” no te decidas a soltarlo, y tus ideas sigan siendo un proyecto. Lamento decirte que ese momento no llegará, siempre habrá aspectos a mejorar y cosas que agregar.

Si no tenías ningún proyecto, y te surgieron muchas ideas, andá igual al paso 1: anotá todo. Tal vez el paso 2 aún no lo tenías presente, pero no significa que no quieras y/o necesites la oportunidad de hacer algo diferente, nuevo, creativo.

Muchas veces, nuestras creencias y nuestra adaptación a “la vida que tenemos” nos lleva a ni siquiera plantearnos nuevas opciones y la posibilidad de cambio.

Hoy te invito a que no descartes las ideas y el impulso del verano. A que te escuches, a que tomes nota y te permitas pensar las cosas desde otro lugar. Abrite a las oportunidades, mantenete atenta a lo que pasa a tu alrededor, y por encima de todo, a lo que pasa dentro tuyo. La verdad está ahí.

¿Te animás a contarme si has tenido algún proyecto o momento eureka de verano o de año nuevo?

Lorena

Vamos a seguir sumando Eurekianas en este 2020, animándonos a crecer juntas.

¿Cómo vas a evaluar una etapa que termina?

Está bueno repasar lo que hicimos a lo largo de un año que se va, o cualquier etapa que termina. Lo bueno y lo malo.

Seguro nos pasaron cosas lindas y feas, algunas que quisiéramos olvidar y otras que no. La memoria evocará nuestros recuerdos según nuestro estado de ánimo, según lo que ya estemos sintiendo en el momento de evocar.

Si empezás a repasar lo que termina desde una actitud negativa, desde los “debe”, desde lo que no lograste o lo que perdiste, seguramente los recuerdos que predominen te vayan confirmando “que tuviste un año espantoso”.

Si partís desde una actitud positiva, recordando los aciertos, los logros, las cosas lindas que te pasaron, tu memoria te ayudará acercándote más de esos eventos “lindos” para confirmarte que “tuviste un año fantástico” o que “fue una linda etapa en tu vida”.

Una vez más, hablamos del peso de la relación entre lo que sentimos y pensamos, y de cómo funciona nuestro cerebro.

Tal vez, en un proceso de auténtica evaluación, lo mejor sea hacerla paso a paso, en base a hechos concretos a medida que avanzabas. Repasar esa etapa del modo más objetivo y realista posible, con miras en la próxima.

¿Para pincharme el globo si me siento bien?

¿Para hacerme la que está todo perfecto cuando no es así?

No. Para poder tener una perspectiva de los hechos a la distancia, sin la emoción que te haya generado cada uno en su momento.

Para que puedas encontrar lo positivo en algo que te quedó grabado como negativo. Y para que en lo positivo también puedas tener en cuenta qué se puede mejorar, o inclusive cómo mantenerlo o hacer que se repita.

Tal vez alguien esté pensando “lo que me pasó no tiene manera de verlo desde lo positivo”. Sabemos que hay situaciones que no pueden definirse en esos términos, especialmente si pensamos en la muerte de seres queridos. Sin embargo, desde lo que te estoy planteando ahora, seguramente podamos pensar en la fortaleza que una persona puede demostrar, en cómo ha podido levantarse y continuar su vida, en cómo el paso del tiempo va ayudando a reacomodar las piezas de su vida.

Hoy te invito a que si realmente querés aprender de tus aciertos y tus errores, te detengas en las dos caras de la moneda.

Porque no habrá nada tan negativo ni nada tan positivo que no nos permita aprender algo de nosotros mismos, y tener un año aún mejor que el que se va, o una nueva etapa mejor que la otra.

Claro que si querés seguir quejándote podrás hacerlo manteniendo la mirada en tu “desdicha”, y si querés seguir pensando que estás fantástica y no hay nada que mejorar, también podrás hacerlo.

Depende de vos: de lo que pienses, de cómo te sientas, y de lo que hagas con lo que te sucede.

Lorena

Animarse a pensar en grande

¿Cuántas veces tenemos proyectos, posibilidades, oportunidades que se nos presentan?

¿Cuántas veces las dejamos pasar sin siquiera pensar en opciones, porque lo primero que nos viene a la mente es el “no”?

El miedo disfrazado de excusas: es muy difícil, no se puede, eso no es para nosotros, cómo vamos a pensar en hacer eso!!

Leer más → Animarse a pensar en grande

Animate a dar el primer paso

Puede ser empezar una dieta, ir al gimnasio, comprar o hacer algo que te gusta, ir a algún lado, llamar a alguien que te hace bien, cortar con alguien o algo que no te hace bien…

Pueden ser pequeñas o grandes decisiones, pero te mantienen de alguna manera pendiente de lo mismo, hasta que tomes acción.

Muchas veces (por no decir siempre), lo que nos mantiene en la duda e indecisión es el miedo, basado en las creencias que tenemos. Miedo al cambio, miedo al “qué dirán”, miedo a no poder, miedo a dejar algo que nos guste o a hacer algo que no nos guste aunque nos haga bien…

Ya hemos hablado en otro post, que las personas nos manejamos por buscar el placer o evitar el dolor. Y generalmente, por EVITAR EL DOLOR. Es más fácil tomar o no tomar decisiones desde ahí, porque nos mantiene en lo que ya conocemos, aunque no sea lo que realmente queremos.

Muchas veces elegir por buscar el placer, por estar bien con nosotras mismas, puede ser visto (y sentido por nosotras) como egoísta o falta de responsabilidad.

Y volvemos a las creencias: primero hay que ser madre, esposa, cuidar la casa y hacer la comida, además de trabajar fuera para colaborar en el hogar.

Pensar en una se ve como egoísmo… y es muy difícil aceptar que estar bien con nosotras mismas nos permitiría estar mejor aún con los demás.

Hoy te invito a que pienses en lo que REALMENTE querés hacer, por vos. En lo que te hace bien. En esas decisiones que tal vez parezcan “pavadas” pero no lo son, porque te están quitando tiempo y energía que podrías estar ocupando en algo que sí te hace bien.

Te invito a que te enfoques en VOS: en lo que pensás, en lo que sentís, y en lo que estás haciendo.

¿Sos congruente? ¿te sentís bien contigo misma? si es así, dale. Si no lo es, animate a hacer ESO que sabés que tenés que hacer. El primer paso puede ser difícil, pero te aseguro que vale la pena si es de verdad lo que necesitás.

Lorena