Actitud ante la vida: Javier Pereyra – paratriatleta

¿Te imaginás nadando 2 km?

¿Te imaginás haciendo 90 km en bicicleta?

¿Te imaginás corriendo 21 km a pie?

Si estás entrenado en esas disciplinas tal vez digas “obviooooo…”

Ahora, ¿te imaginás haciendo las tres cosas en una misma competencia, en el menor tiempo posible?

Seguramente ya te detendrías a pensar…

¿y si te pido que te imagines haciendo todo eso en una misma competencia, en el menor tiempo posible… y con una sola pierna?

Hoy no le voy a hablar sólo a las mujeres, va para todos (y sin perspectiva de género).

Quiero que conozcas el proceso de Javier Pereyra, un hombre de 39 años, cordobés (de Argentina), casado y padre de 3 niñas (de 17, 8 y 2 años).

Él no solamente se imagina haciendo las 3 cosas en una misma competencia, sino que lo hace… con una pierna y una prótesis para la bici y otra para correr.

¿POR QUÉ ME INTERESA QUE LO CONOZCAS?

Primero porque tuve una grata sorpresa cuando vi que no había sido un “error” que hubiera seguido a Eurekaonline ;), sino que era un eurekiano de ley con una marca personal: Javier Pereyra Paratriatleta. Encontrar en su cuenta fotos de una persona con prótesis en una pierna, corriendo y en bicicleta, con hermosos mensajes… me llevó a darle la bienvenida oficial a Eurekaonline y felicitarlo por lo que hacía.

Ahora tenés la posibilidad de conocer su proceso desde IGTV, porque sentí que valdría la pena que pudieras conocerlo en primera persona.

No siempre te cruzás con un paratriatleta, inscripto a la Half Iron Man Punta del Este 2020, y que siga a Eureka!

CÓMO LLEGÓ AL PARATRIATLÓN

En síntesis: llegó por su ACTITUD.

Imaginate de nuevo: un padre de familia, trabajador en vialidad, que lo único que hacía era “futbolear” y algo de bicicleta a nivel amateur en los pocos ratos libres que le quedaban a alguien que estaba fuera de su casa de 6 a 21…

Una tarde en su trabajo, se produce un accidente que lo deja apretado entre dos máquinas viales pesadas, fracturándose la cadera y lastimándose mucho la pierna izquierda. La amputación fue inevitable, y más de lo que él esperaba en un principio: por encima de la rodilla.

Al día siguiente de la cirugía ya estaba en sala común, pensando en cómo se equiparía para volver a caminar.

Comenzó enseguida la fisioterapia y los trámites para una prótesis. Cuando la tuvo, a los 5 minutos estaba caminando: 4 meses después del accidente. Volvió a andar en bicicleta, participando en carreras de su ciudad y en otras a las cuales lo invitaron.

Al año de estar trabajando en GDortopédicos (una clínica de rehabilitación de Córdoba) su fisioterapeuta Octavio Elbaum le propuso correr. Probaron una prótesis especial para eso… y no dudó ante la posibilidad de entrenarse para competir en Triatlón.

Ahora tiene una prótesis electrónica, otra especial para correr y un equipo a su disposición por su empuje y su actitud para superarse, además de ser una persona positiva y sumamente agradecida a quienes le han apoyado.

Su primer gran objetivo es el Half Iron Man de Punta del Este… cuando sea posible ahora.

EL PODER DE LA ACTITUD

Desde un primer momento, Javier supo que le tendrían que cortar la pierna. Sin embargo reconoce que lo que más le impactó fue encontrarse con un 75% amputado. Pidió las explicaciones que necesitó, lo asumió y pasó inmediatamente a la próxima etapa: volver a caminar y cómo hacer para lograrlo.

Su esposa Jesi, embarazada de su tercera hija, por su parte pasó la noche pensando cómo harían para contenerlo, imaginando un bajón anímico, la necesidad de apoyo y un inevitable “¿cómo haremos ahora?”.

Recuerda que cuando llegó al sanatorio a verlo al otro día, con más preguntas que respuestas “me encontré con una realidad totalmente diferente a la que me había imaginado”.

Él le dio las explicaciones, mostró seguridad y confianza en volver a caminar y adaptarse a su nueva realidad, y no dio lugar a dudas de que así sería, aunque obviamente habían miedos porque era algo completamente nuevo. Quienes lo querían tampoco podían permitirse esas dudas, sino que la única opción era apoyarlo y acompañarlo, como lo siguen haciendo.

“Nos motivó desde el primer día su voluntad de estar bien”

Jesi, esposa de Javier

La primera pregunta que le hizo a su Dr. fue cuándo volvería a caminar, y la respuesta fue “depende de tu voluntad”. No sé si se imaginaba cuánta sería esa voluntad y todo el engranaje que se pondría en funcionamiento a su alrededor.

Pensando en su familia, Javier estuvo siempre seguro de que “no había el más mínimo lugar para que yo me sintiera mal o parar a pensar en qué haría”. Sabía que si él se decaía “arrastraría a un montón de gente atrás” y no se lo podía permitir.

Se enfocó desde el día 0 en su recuperación. Su primera prótesis le permitía caminar y poco más. Él quería más, y peleó por conseguirlo contra todos los pronósticos, hasta que logró que el Seguro le cubriera una prótesis electrónica con la que tiene una excelente calidad de vida, en sus palabras.

A largo del proceso, se encontró con muchas negativas a sus solicitudes y con un “veredicto psicológico” de que no reconocía su condición.

¿Qué habría pasado si se sometía a esas negativas, si se hubiera detenido a “asumir su condición” y “darse cuenta” de que no podría correr?

No lo sabemos, porque por suerte no lo hizo. Utilizó su energía para insistir, argumentar y persuadir a quienes podrían darle el acceso a la prótesis electrónica.

Estaba seguro de esto para pelear:

“El proceso lo hago yo, ni el Seguro ni nadie, y siento que estoy apto para mucho más”.

EN FIN… ¿QUÉ PODEMOS APRENDER?

Javier y su familia aprendieron a VALORAR LA VIDA. De golpe, se dieron cuenta de que la vida te puede cambiar en un instante, y pudieron aprovechar la experiencia para salir más unidos, más fuertes, más maduros. Valoran las pequeñas cosas de cada día, y han dejado de “hacerse un mundo por nada”. Saben que las cosas suceden, que hay que afrontarlas y que lo que no se soluciona hoy ya tendrá su momento.

Cuántas veces nos preocupamos demasiado por cosas que no valen la pena… y otras que a veces ni siquiera llegan a ocurrir.

Damos por sentado que quien tiene una experiencia muy dura, fuerte, traumática… se sentirá triste, abatido y a la larga deprimido. Nos preparamos para lo peor “poniéndonos en el lugar” de esa persona… y no estamos preparados para que pase lo contrario.

Es cierto sí, que la negación es un mecanismo de defensa. Ahora me pregunto ¿eso nos da derecho a limitar los sueños de alguien, sus expectativas, sus ganas de salir adelante y de enfocarse en lo que sí puede controlar?

¿Siempre es necesario e indispensable que una persona llore, esté triste y caiga en un pozo para salir fortalecida?

¿Y si sale fortalecida antes de caer en el pozo? ¿y si encuentra los recursos dentro suyo y logra que los demás la acompañen?

Aún pienso en el “veredicto” de no haber asumido aún su condición, como una indicación en el sentido de “no le den una prótesis mejor, no se ha dado cuenta de que no podrá correr”.

Creemos que los procesos tienen todos las mismas etapas, que las reacciones a ciertas situaciones deben ser las mismas y que quien “no cumple con lo previsto” está desajustado, inclusive restándole valor. Y lo que es peor: pudiendo quitarle la posibilidad de superarse si cree en lo que los demás le dicen que “no puede hacer”.

Este es un claro ejemplo de que los procesos los lleva adelante cada uno, y nadie te puede decir lo que podés o no podés lograr.

Ni el más experto de los expertos tiene la certeza. Un gran porcentaje depende de tu actitud, de lo que vos creas y de cómo afrontes cada reto que se te presenta.

No permitas que los demás te digan hasta dónde podés llegar… porque a la larga sólo dependerá de lo que vos hagas por lograrlo y de cuánto aproveches las oportunidades. El resto, irá encajando como piezas de rompecabezas.

Por suerte hay muchas personas con esta fuerza, que utilizan su energía para superarse y que son un ejemplo para “dejarnos de pavadas”.

Quiero dar las gracias a Javier, a su familia, y a todos los que van más allá de las etiquetas y de lo que “se espera”. Porque es saliendo de lo normal que se marcan las diferencias y que se logra desarrollar el potencial de cada uno.

Hoy más que nunca te pido que compartas esta historia de superación, que representa a muchas personas y que a la vez nos deja a la mayoría pensando:

¿qué es lo que valoro en mi vida?

¿qué hago para superarme?

¿qué haría yo en esa situación?

¿es necesario que llegue a una situación extrema para cambiar?

Te dejo pensando en vos… y aquí los links que puedan interesarte en Instagram.

@javierpereyra37

@eurekaonline5

Lorena

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