Una mujer en la fotografía: Romina Ferreira

Tal vez sea tu caso, o seguro conocés a alguien que dice “no quiero tener un jefe”… y se lanza por su cuenta.

Romina Ferreira tiene 30 años y hace 7 que se dedica a lo que ama: la fotografía profesional.

Cuando ves su trabajo te enamorás, porque transmite todo eso que sólo alguien sensible y atento logra captar en una fotografía: en esas que no son las clásicas fotos sociales.

¿Viste cuando sucede algo en una fiesta que podría pasar desapercibido?

¿o esas fotos que serían casi de backstage porque no están todos posando?

A esas Romina les da prioridad para mostrar su trabajo. Los abrazos durante la época más aislada de la pandemia fueron la máxima expresión. Cuando capta la esencia, los sentimientos, lo que dice mucho más que mil palabras, y lo deja registrado en recuerdos imborrables.

¿Por qué me interesa que la conozcas?

Yo la conocí sin darme cuenta en un cumpleaños de 15 donde ella hizo las fotos, pero sinceramente, lo único que me llamó la atención fue que era una mujer, elegantemente vestida, con tacos… como una invitada más. Estaba acostumbrada a que es una profesión en la que la mayoría son hombres (al menos, los que he visto a lo largo de mi vida), que sí van de traje a las fiestas, pero “es normal”.

Meses después (no sé cómo) llegué a su cuenta de Instagram y comencé a prestarle atención. Sus fotos de quinceañeras dominan el feed, todas hermosas, originales, felices… pero lo que más me impactó fueron sus comentarios, la calidez y el vínculo que logra con ellas, que traspasa las fotos y se ve en sus historias.

Una vez más, encontré a una de esas personas que quiero conocer y con la que sentí que en algún momento haríamos algo juntas (ya estoy armando un terrible equipo de mujeres maravillosas, cada una en lo suyo).

Cuando decidí hacer fotos profesionales para mi proyecto, no dudé un minuto en que quería que fuera con ella (además de ser minuana, obvio ;)). Fue difícil coordinar por la pandemia y los días que yo iría a Minas… y seguíamos sin concretar. Busqué otras propuestas, y ninguna me convencía.

De pronto, veo un post suyo celebrando los 7 años de profesión, donde rescataba el momento en que decidió “dejar todo” y dedicarse a la fotografía.

En ese momento, que yo ya estaba casi rendida a que no sería posible porque los tiempos me apremiaban… decidí hacer otro intento: y pudimos coordinar!!

Dejar todo para dedicarse a lo que ama

Ese “dejé todo” fue como un llamador para mí en este “proceso de buscar procesos”, sumado a lo que ya había percibido de Romina. Era como un diamante en bruto, ahora sí que quería conocerla a ella y a su historia. Y no me equivoqué.

Encontré a una persona cálida, muy sensible a la vez que profesional, y por momentos me di cuenta que estaba disfrutando más charlar con ella sobre su experiencia, que prestar atención a las fotos por las que estábamos ahí (la psicóloga le ganó a la modelo digamos… y las últimas fotos ya son las menos rescatables. Pero eso es otro tema).

Habla de una niña que no fue súper extrovertida ni animada, que se refugió en la lectura y la escritura, ganando un concurso literario departamental de la Fundación Lolita Rubial, un clásico en Minas.

Habla de una joven que se independizó temprano, se fue a otra ciudad, tuvo una hija con 18 años, vivió en Montevideo trabajando en un call center… y se inscribió en un curso de fotografía.

De pronto dijo “no quiero tener más jefes”.

Volvió a Minas cuando su hija ya tenía 4 años. Se sintió un poco “perdida” como nos suele pasar a los que volvemos después de vivir un tiempo en otro lado, y se dedicó a trabajar ganando la confianza de sus clientes poco a poco.

Lleva el apellido de dos fotógrafos de los más reconocidos de la ciudad en su momento, y todo el mundo le pregunta si es de la familia. Pero no, no tiene nada que ver.

Se hizo sola, aportando frescura y creatividad a la profesión. Ella atribuye también el “éxito” que ha tenido con las quinceañeras y las familias, al hecho de ser mujer.

Al principio hasta le resultaba difícil cobrar por sus trabajos. Ahora vive de su profesión, independiente, disfrutando al máximo lo que le gusta, creando continuamente y manejando su propia agenda.

Tiene 3 hijas, un esposo, y un alma emprendedora. Se nota que la pelea, y que es una luchadora con todas las letras, en la vida. Tiene la capacidad de transmitirlo a través del arte y de la calidad de su persona. Tiene un proyecto que no me atrevo a compartir aquí, pero que cuando salga a la luz te confirmará todo lo que te estoy diciendo de ella.

Romina ve en las personas mucho más que “una cara bonita”, ve a las niñas detrás de una quinceañera glamorosa, puede ver la tristeza o la soledad tras una apariencia de absoluta seguridad, ve los riesgos de la imagen, de la necesidad de aprobación social, de ver sólo el envase sin prestar atención al interior. Y cuidará esos detalles en su trabajo y en el vínculo con ellas.

Estoy segura, con lo poquito que la conocí, que el secreto de su éxito y de ser actualmente la “fotógrafa del momento” en Minas y alrededores… va más allá de ser mujer y haber roto los moldes: está en ella.

Su éxito está en su experiencia de vida, su sensibilidad, su capacidad de conectar con las necesidades de las chicas más allá de las fotos y el video… en su creatividad y espontaneidad. En su inteligencia, su fortaleza y su determinación para superar obstáculos.

Romina no se rindió desde aquel concurso literario ante “la vocecita” que le decía continuamente “no podés, no vas a ganar”… Dejó de salir a jugar o de hacer otras cosas por leer “El Quijote de la Mancha” para escribir sobre él. Siguió adelante, y fue ganadora.

Así siguió su vida, superando sus propios miedos.

Se esforzó por lo que quería, tomó decisiones jugadas, afrontó dificultades y hoy disfruta a pleno de lo que hace. De alguna manera es una referente para un montón de chicas que de pronto se quedan con el valor de un “me gusta” vacío, sin comprender que el verdadero valor está en una misma.

Espero que esta historia, como las demás que hemos compartido, te sirva a vos o a alguien que quieras para tener en cuenta que todo es posible si te esmerás y trabajás por ello.

Podés ser tu propio jefe, podés ganar tu lugar donde quieras, ir más allá de lo que te dice esa “vocecita” que todas tenemos dentro y que aparece con más fuerza cuando tenemos miedo o no nos sentimos capaces de algo.

Romina es un caso más de cambio, de superación y de animarse, viviendo de lo que ama hacer y explotando su talento artístico.

Aquí tenés su cuenta para ver su trabajo, y suscribite a Eurekaonline 😉 en pocos días, el blog cambiará su aspecto con las fotos que hicimos (algunas ya están en Instagram).

Nos vemos en el próximo proceso, para ir cerrando este ciclo (al menos en esta etapa…) porque comenzaremos a trabajar después en el proceso de cada una!!

Mantenete atenta a la propuesta de agosto!!

Lorena

1 comentario »

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