Independizarte por tu proyecto: Ximena

Se podría decir que Ximena es una emprendedora de cuna. Actualmente está en los primeros meses de un emprendimiento totalmente suyo, a su medida, creado y puesto en marcha por ella, en un rubro que conjuga sus intereses: psicología, niños, mamás.

A Xime la conozco porque también es psicóloga y somos compañeras de trabajo (en una de las tantas cosas que hace), aunque tenemos poco contacto directo. Por lo tanto debo confesar que me ha sorprendido dos veces en un año, a través de posteos suyos en Instagram en los que algo “me suena” conocido y digo “esta es Ximena!”… la llamo, y es Ximena en algún proyecto nuevo.

¿Por qué me interesa que la conozcas?

En primer lugar, porque luego de la forma en la que la he descubierto yo, me he dado cuenta de que mantiene un perfil bajo pero un gran potencial “oculto” o al menos disimulado 😉 para hacer cosas.

En el trabajo que compartimos tiene un rol puntual de coordinación de prácticas en una época específica y muy intensa del año. Personalmente, siempre la he encontrado disponible y de buen humor, aunque por momentos se nota que está desbordada por las demandas. Por suerte, al año siguiente reincide y no nos ha abandonado (como cuando te olvidás de los dolores del parto y decidís tener otro hijo).

Mientras tanto, sabía que trabajaba en una empresa familiar, y de pronto que tenía una cuenta en Instagram con una amiga, que se transformó en una comunidad de mamás de niños pequeños. @mamamemimauy surgió casi de casualidad hablando de experiencias de madres, y desde ahí fueron surgiendo talleres y actividades.

Sabía también que le gustaban las manualidades, y que era una persona muy autónoma e inquieta. Pero de pronto me encontré con el segundo descubrimiento en las redes después de mamamemima: Bichuna.

Otra vez, la historia que leí (ahora confirmada con una foto porque ya había perdido el miedo a que la reconocieran y tenía una buena asesora en el desarrollo de su marca) me llevaron a Xime, que andaba en algo nuevo, ahora propio, y con mucho trabajo pensado detrás.

Obviamente, en mi búsqueda de procesos de mujeres que estaban haciendo lo que les gustaba, que habían cambiado y que pudieran inspirar a otras, Ximena calzaba perfecto. Y yo moría de curiosidad por saber cómo había llegado hasta ahí… porque percibía que “era lo suyo” y Bichuna era como haber llegado a un sueño cumplido.

¿Cómo llegó a su negocio?

Todo empieza con haber nacido en una familia de comerciantes, emprendedores, acostumbrados a “ser dueños”, con todo lo que ello implica.

Si bien también tenía el otro ejemplo de la estructura, el empleo fijo, el horario y la “tranquilidad” de tener un sueldo, en su familia (padres y hermano, luego también el esposo) primó la veta emprendedora y comercial, más autónoma. Para ella ha sido lo normal trabajar en tu propio negocio.

Estudió psicología, y dice que no se imagina estudiando otra carrera. Más aún: sigue haciendo cursos y formaciones que le interesan, porque simplemente le gusta y le motiva, aunque decidió hace un tiempo que no quería dedicarse a la clínica.

Ximena necesita estar en movimiento, conocer gente (aunque no se considera muy afable ni sociable), tener dinamismo en lo que hace. Se maneja bien coordinando, estableciendo contactos, buscando oportunidades, organizando, creando. Se aburre en un consultorio y siguiendo procesos largos (eso me sonó familiar…).

Su trabajo en la empresa familiar vinculada a la “aventura al aire libre” implicaba todo eso del movimiento, el cambio, la toma de decisiones, organización de personas y de recursos. Al principio estaba más dedicada a los recursos humanos, por su profesión, y cada vez estaba teniendo más responsabilidades al tener dos locales y haberse retirado sus padres, mientras su hermano también tenía otro emprendimiento que atender. Sin embargo, aunque era su trabajo, estaba a cargo y tenía dinamismo, había algo por lo que “no terminaba de estar satisfecha”.

Mientras pasaban cosas en torno a cada área de su vida, Bichuna venía gestándose en paralelo con todo lo demás (la coordinación, mamamemimauy, sus hijas, su carrera) y la acompaña hace años, con su propio proceso.

De Ximena a Bichuna ayer y hoy

Antes de quedar embarazada de su segunda hija, Ximena había incursionado en el “corte y confección”. Sí, paralelamente a las armas y las carpas, comenzó un emprendimiento textil, haciendo cambiadores y otros accesorios para bebés. La marca: Bichuna.

Pero el embarazo le bajaba la presión, y no se sentía con fuerzas para cumplir con presiones que implicaba llevar la marca adelante, haciendo todo ella. Bichuna, los cambiadores, los portamamaderas y otros detalles quedaron stand-by… durante casi 4 años.

Sin embargo la idea de hacer algo propio siguió viva. El interés por los niños y las cosas para niños también. En algún lado estaban. Realizó su primera importación de juguetes (que aún está en el puerto), y comenzó a contactar a proveedores locales con la idea de hacer una tienda online.

Y comenzaron a pasar cosas, de esas que pasan cuando tienen que pasar, y a las que hay que estar atentas.

Su esposo, que también es independiente y es un gran sostén para ella, le insistía para que pusiera un local. Ella no quería, imaginándose el compromiso y riesgos de tener un local en Montevideo, la competencia, los horarios, las niñas… “hace un año no me agarraban ni con un gancho para tener un local”, dice ahora.

Uno de los proveedores de una marca muy importante de juguetes no podía venderle a tiendas online, sólo con local físico.

Su abuela tenía un local en el centro de El Pinar (donde vive) que quedó libre… y en ese momento (local, esposo, insatisfacción con su trabajo, y proveedor mediante) le cayó la ficha: Bichuna tendría un local.

Fue también el momento en el que las idas y venidas propias de todo hijo en una empresa familiar, terminó en una retirada completa, a tiempo y en buenos términos.

Ximena decidió dejar su trabajo fijo, independizarse y jugarse todo por su proyecto. Se arriesgó 100% a algo que no conocía, en un rubro totalmente nuevo, en El Pinar (no en Montevideo).

En febrero abrió sus puertas, con un emprendimiento en el que pone en juego también sus conocimientos de psicología, de madres y de niños: vende desde chupetes hasta juguetes con sentido, como le gusta llamarlos en lugar de “juguetes didácticos”.

Tiene cosas novedosas, asesora a los clientes sobre la pertinencia y utilidad de lo que ofrece, trabaja a full con las redes sociales, la pandemia le impulsó y casi obligó a tener su tienda online (como sería en un comienzo), puede conjugar vida familiar y laboral, su esposo la ayuda y sus hijas le sirven de modelo.

¿Qué más te puedo decir?

Que ahora también comenzó a vender accesorios que estaban en el proyecto original de Bichuna, aquel de confección que dejó por su embarazo. Los moldes seguían ahí, y ahora tomaron vida desde otro lugar. Seguro que ya no cose ella, pero tienen su esencia.

“No me había dado cuenta de lo feliz que estoy acá”

Reconoce que si bien dio un paso al costado de la empresa familiar porque no estaba cómoda y necesitaba algo más, ahora se siente con más energía, de mejor humor, disfruta a pleno de lo que hace y de su familia sin los roces que podría generar el trabajo.

Disfruta la interacción con la gente, atender a las necesidades de los clientes, asesorarlos, y de alguna manera poner en juego lo que ha aprendido por su profesión.

Está feliz porque es un proyecto propio (aunque reconoce el apoyo de su esposo, gran compañero de equipo) y lo vive con una sensación de logro personal.

En fin, este es otro proceso de una mujer que ha ido haciendo su camino, y que aunque a veces podía parecer que lo había dejado de lado, su objetivo seguía ahí, y se está cumpliendo de una manera en la cual no había pensado y hasta había rechazado de plano en un principio.

Es otro proceso de una mujer, joven, que escuchó y atendió a esa sensación de “no me siento satisfecha” e hizo algo para cambiar y para hacer lo que sí la haría feliz.

Otro ejemplo también, de que las casualidades no existen, de que las oportunidades aparecen y hay que estar atentas a ellas, con flexibilidad, sin perder el objetivo.

Otro ejemplo de esos en los que mirás para atrás y encontrás que todo tiene un sentido, y que el proceso valió la pena. Aunque, tengamos presente, que esta etapa recién comienza y está tomando forma para ir a mucho más.

Estoy segura de que conocer este proceso de Ximena servirá para muchas mujeres que tengan alguna idea, algún sueño, y puedan empezar a buscar alternativas para concretarlos. Y si ya es el momento, animarse a tomar una decisión.

Esa sensación de energía y felicidad es sin dudas una muestra de ir por el camino correcto (para vos, no para los demás).

Compartí esta historia con alguien a quien pueda motivarle a animarse, a jugarse por lo que quiere hacer, por vivir su propio proyecto más que el que ya estaba previsto.

Ah! y después que sigas @eurekaonline5 en Instagram, te recomiendo que entres a @bichuna.uy y veas que no te miento cuando te digo que hay cosas novedosas!!

Suscribite a Eurekaonline para estar atenta a las novedades, te espero 😉 seguiremos conociendo procesos inspiradores… mientras trabajamos en el propio.

Lorena

2 Comentarios »

  1. Cómo otras veces ,muy inspirador y creo que lo repetido es un comentario que hiciste, de todas que ya como personas eran notables,comentaste ya la habías visto por decirlo de alguna forma y creo esa es la esencia de esto, las destacadas que conozco,más las que vos contas tienen eso,que es la esencia que en algún momento se manifiesta,no importa edad ,sale, por qué los miedos no están y la vida ,el universo conspira, perdón es mi opinión,gracias muy bueno

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    • Obvio que vale tu opinión! Y gracias por estar siempre firme. Otra Eurekiana de ley😉.
      Justamente vamos por diferentes historias y procesos a lo mismo: a personas que han llegado a lo que las hace felices, a lo que cada una es y donde podrá dar lo mejor y sentirse mejor: siendo quien es y no cumpliendo papeles ajenos 😉😘

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