El cambio en mujeres de 70: mi mamá

Hay mujeres que después de quedar solas o con su pareja, o jubilarse, deciden estudiar, hacer otra carrera, dedicarse a viajar o a algún hobbie… y hay otras que pueden quedarse sin saber qué hacer cuando pasa algo o todo esto, porque no han conocido otra realidad más que vivir para los demás.

Esta es una realidad muy común, y por suerte, cada vez más, se va superando con éxito. No importa cuándo, no importa la edad, sino que importa DAR EL PRIMER PASO para empezar a descubrirte, a defender tus derechos y a hacer lo que te haga bien.

Hace un mes que estamos con el Día de la Madre, y por eso hoy quiero contarte un proceso especial: el de mi mamá, desde mi punto de vista.

Es difícil contar algo sobre alguien que conocés mucho, que es una de las personas más importantes en tu vida, y de quien no tenés una versión dada en primera persona a partir de “contame cómo ha sido tu proceso”.

Sin embargo, sí tengo los puntos que muestran su propio crecimiento, su proceso como madre, como mujer, como esposa… y que no sé hasta dónde ella se da cuenta realmente y los valora.

¿Por qué me interesa que la conozcas?

Por un lado, porque es mi mamá ;), estoy orgullosa de ella y esto es como un “regalo” para ella.

Por otro, porque sé que hay muchas mamás por ahí con historias similares, o puntos en común, que tal vez tampoco se dan cuenta de lo que han logrado.

Y por último, porque hay muchas hijas que de pronto no se dan cuenta de lo que han sido los procesos de sus mamás, y estaría bueno poder verlas desde otro lugar: para felicitarlas o para decirles “dale, vos podés”.

Se que hay eurekianas hijas y eurekianas madres, como la mía, que con 74 años están viviendo una nueva era para las mujeres, descubriendo cosas y derechos a una edad en la que de pronto ya tenían media vida hecha.

Las hijas nos convertimos en pilares e impulsoras del cambio de nuestras madres, en sus ejemplos de “una nueva forma de ser mujer”. Sé que muchas veces somos nosotras quienes les damos para adelante, así como eran ellas quienes nos impulsaban cuando éramos chicas.

Y también estamos siendo ejemplos para nuestros hijos, por eso es importante que estemos atentas a lo que hacemos por nosotras mismas, aquí y ahora.

Una vida dedicada a los demás

Sí, no es una frase hecha. Sonia es la tercera de 3 hermanos. Cuando estaba en 5° año, dijo un día que no quería ir más a la escuela… y sus padres se lo permitieron ya que sería de buena ayuda en el almacén. Obviamente, nunca regresó a estudiar. Y obviamente también eso le pesa actualmente, y lamenta que le “hayan dado el gusto”.

Siempre trabajó, y aprendió muchas cosas. Mi mamá atendió el almacén, trabajó en una peluquería, cosía, bordaba, cocinaba…

Luego fue mamá a tiempo completo, ama de casa, y desde hace más de 40 años “trabaja” en la empresa familiar atendiendo clientes, haciendo trámites, cobrando cuentas. Pero esto no era un trabajo: lo hacía como esposa, como madre, como parte de la familia y de lo que “había que hacer”. Ha sido fundamental en la familia y en la empresa, aunque de a poco fue dejando responsabilidades.

Siendo ya mayor hizo cursos de repostería, de flores de tela, buscando siempre “eso” que le permitiera independizarse económicamente. Sin embargo, seguía cumpliendo con su papel de ser mamá, esposa, sin tener dentro suyo un chip que dijera “mujer independiente”.

Y cuando no tenés ese chip incorporado… lograr ese objetivo es más difícil.

Aprendió a manejar cuando yo ya era grande (no sé si a alguien le resulta familiar lo difícil que es aprender a conducir con tu esposo, por lo cual le llevó más tiempo del esperado). Pero manejó camiones cuando fue necesario.

Era la mamá que estaba siempre presente, la que nos recibía en casa, nos acompañaba en beneficios de la escuela, estaba en la Comisión Fomento, trabajaba en lo que se necesitara, iba a los paseos cuando había que acompañar… La valoraban las maestras, las directoras, los vecinos, otros padres… y nuestros amigos.

Ha sido siempre un pilar donde estuviera, y no por llamar la atención: es porque su vida se trata de estar presente donde se le necesite, y donde estén sus hijos más aún.

Le resulta más fácil hacer cosas por otro que por ella, ¿te suena familiar? Aprendió a no mostrar iniciativa cuando se trata de sí misma, de cuidarse, de disfrutar, pero le sobra cuando es por otro. Es la clásica que te reta por no ir al médico… pero ella no va, para que quede más claro.

Se comenzó a cuidar más y a atenderse cuando mi hermano y yo éramos mayores, aunque las consecuencias de “una vida para otros” ya estaban haciéndose notar en su salud.

Empezó a entender muchas cosas (dice que por las charlas que dábamos en CEREP), y a darse también “permisos” para disfrutar. Aprendió que no se trata solamente de quedarte con lo que siempre has hecho y con lo que los demás esperan de vos. Empezó a DESCUBRIRSE, después de grande y cuando ya tenía el nido vacío.

Lógicamente, este proceso ha implicado crisis, problemas de salud agudizados… pero también crecimiento, mayor libertad, comunicación, tranquilidad.

Descubrió que tenía sus propios derechos, que no era un apéndice familiar, que podía hacer otras cosas que fueran por ella y no por los demás, expresar lo que sentía, darse permisos, y hacer lo que le gustara y le hiciera bien. Todo esto dentro de lo que podía permitirse, claro. No te olvides que cuando un programa no está incorporado es más difícil cargar información nueva en el sistema.

Se dio el permiso para hacer un crucero, que siempre había soñado y “si no fuera grande…” no lo habría hecho sola. Y eso es una gran parte del proceso que valoro. No es fácil darte cuenta de un montón de cosas que hiciste o dejaste de hacer, y que a la vez no es tan fácil cambiar. Porque no depende solo de vos: hay un entorno y hay un sistema que ya está acostumbrado a que cada uno funciona de determinada manera.

Ahora no vive para los demás, ha hecho los duelos necesarios, se acepta, afronta resistencias y posibles consecuencias de las decisiones que toma, porque como ella dice bromeando “ahora que soy grande…”.

Sabe que no depende de lo que deseen los demás exclusivamente, que no tiene que limitarse a lo que al otro le guste, sino que también puede tener sus propios gustos y preferencias. Sin embargo, debe luchar con sus creencias antiguas y con las reacciones que genera un cambio en su conducta.

Sabe que es una persona independiente, y a la vez que ha cambiado. Sabe que no es la misma mujer que hace 50 años, ni 30, ni 5… y que los demás tienen que comprender eso antes de que ella tenga que volver a ser la misma.

Sabe que si se siente mal la única solución no son los remedios, ni la causa es un problema cardíaco… pero no siempre resulta fácil salir del personaje que hemos asumido la mayor parte de nuestra vida, de nuestras creencias más arraigadas y de nuestros temores más profundos.

En fin, lo que ella sabe ahora y lo que tiene que afrontar, es lo que nos pasa a todas: hay que asumir la responsabilidad del cambio y hacerlo teniendo en cuenta que podemos cambiar nosotras, sin pretender que los demás lo hagan.

Así que quería contarte este proceso porque creo que Sonia es un buen ejemplo de una mujer que se ha superado más allá de las limitaciones propias y del entorno;

  • que aunque no haya culminado la escuela porque le siguieron su capricho, ha podido llevar adelante una familia y ha sido un pilar en la empresa familiar;
  • que ha “empezado a ser grande” después de los 50 años;
  • que ha asumido decisiones personales y consecuencias familiares; y que ahora está más atenta a sus necesidades que antes, mientras pelea consigo misma para no caer en sus creencias antiguas.

También es un ejemplo de que vale la pena pensar en una misma desde chiquita, no descuidarte por cuidar a otros y valorarte vos en primer lugar.

Que tu valor como persona no dependa del que te den los demás.

Empezá a ver lo que sí has hecho, quién sos, en qué sos buena, buscá todo eso positivo que tal vez no te has valorado. Eso sí, también reconociendo errores, porque te ayudarán a mejorar y a tener una visión realista.

Valorarse una misma no significa decir “qué maravillosa que soy”. Significa aceptarte tal como sos, reconociendo fortalezas y debilidades y actuando donde lo creas necesario sin depender de la aceptación ajena.

Espero que esta historia ayude en algo, como todas las otras, según la etapa y las circunstancias en la que estés.

Tal vez puedas compartirla con alguien que se pueda sentir identificada, y pueda valorar también su proceso o el de alguien querido.

Estaré encantada de leer tus comentarios! como hija, como madre, como amiga ¿te suena familiar?

Y te espero suscribiéndote aquí y en las redes!!

Lorena

3 Comentarios »

  1. Bueno partes de esta historia ,no las conocía,pero doy fe que es esto y más,gran amiga,gran oreja,compañera y puntal de la empresa,la vida le ha completado y con creces lo faltante,es un ejemplo de mamá

    Me gusta

  2. Amé lo que escribiste… muchas cosas que escribiste me trajo el recuerdo de mi hermana mayor, de esa misma generación. Ya no está con nosotros pero celebro que después de los 60 creo, empezó a rebelarse a su esposo e hijos…
    Hizo a pesar de las consecuencias lo que le gustaba, ayudó a muchas personas y era feliz❤️

    Me encanta la sonrisa de tu madre, trasmite paz y bondad…

    Y no sé si fue a través de Popo que la trataba al igual que a tu padre (quizás en el banco)… siempre hacía un comentario lindo de ellos, buenas personas, amables y divertidas.

    Aunque nunca tuvimos relación, le mando un abrazo grande a esa madraza!!
    Y otro especial a ti🥰, gracias, mil gracias por haberme permitido recordar a mi hermana querida e incondicional conmigo.
    Sylvia

    Enviado desde mi iPhone

    Me gusta

    • Gracias Sylvia!!! Por tu comentario, por tus saludos, por compartir tu experiencia y por estar siempre ahí.
      Una de las eurekianas de ley, en los primeros puestos!! 😘😘

      Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .