Ser Mamá y la mejor versión de Florencia

Algunas mujeres sueñan toda su vida con ser mamás. Otras no. Otras tantas tienen etapas en las que se plantean la idea y etapas en las que dicen “ni locaaaa” (sería el caso de Florencia).

Hace dos años es mamá de Vicente. Luego de una montaña rusa de emociones y experiencias respecto a la maternidad, casi cuando menos lo pensaba llegó un momento en que se sintió preparada para ser madre. Se sentía más tranquila, con una pareja estable, y principalmente mejor con ella misma. De pronto se encontró haciendo los controles necesarios para quedar embarazada.

Y hace unos meses, casi de casualidad, se encuentra a cargo de un emprendimiento personal por Instagram, descubriendo su veta de vendedora además de su profesión como docente de inglés, que es a lo que se ha dedicado hasta ahora.

Por qué me interesa que conozcas su proceso

A Florencia la conozco hace unos 15 años. La he visto crecer de grande, en el más amplio sentido de la palabra, y por eso quería que la conocieras.

Por un lado, porque hay muchas mujeres que tal vez no piensan en la maternidad porque no se sienten merecedoras, de alguna manera, de formar una familia. O porque no se sienten capaces de ser buenas madres.

Por otro lado, porque hay muchas mujeres que por ser madres creen que sólo pueden dedicarse a ello, full time, y no pueden hacer otras cosas por ellas mismas. Te contaré su proceso para los dos lados: mamá y emprendedora (y como vende unas botas hermosas, es una “mamá todo terreno”).

Ser mamá

Ella dice que su hijo “le cambió la vida”, además de la cabeza. Ve todas las situaciones diferente.

Ser madre la convirtió, de alguna manera, en una persona más tolerante, comprensiva, menos egoísta y exigente… no porque antes fuera explosiva, impulsiva, demandante y caprichosa… noooo, ni ahí 😉

Lo define como un proceso de “darse la cabeza contra la pared 50 mil veces”. Yo le agregaría que además de darse la cabeza, supo cada vez más hacerse cargo de sus decisiones, de sus actos, y tomar las riendas de su vida.

Se animó a asumir riesgos a medida que maduraba, a tomar decisiones cuando lo más fácil y cómodo hubiera sido seguir igual.

Por eso doy fe de que aquí tenemos un ejemplo de que se puede ser una excelente madre a pesar de todos tus propios pronósticos, de tus propios miedos y de tu falta de confianza en vos misma.

Y lo que más me gusta, es que así como adora a su hijo, le cambió la vida y es lo mejor que tiene en el mundo… reconoce que también ha llorado muchas veces en el baño por sentirse desbordada por la demanda continua de un bebé que no quería estar con otras personas, que lloraba sin parar, con el que estaba todo el día sola, y que tomó teta hasta los 19 meses… Reconoce que hay momentos en los que quisiera salir corriendo (aún), y que no piensa en la posibilidad de tener otro hijo a pesar de las solicitudes del público (que nunca faltan cuando tenés un solo hijo).

Es una mamá que no es perfecta! ni pretende hacerse la perfecta.

Y esas son las madres eurekianas (ella es la Eurekiana N°1): las que pueden separar el amor infinito e incondicional, de las emociones normales que sentimos y tenemos derecho a sentir las mamás ante la realidad cotidiana que de pronto nos supera.

Ser emprendedora

Siempre ha sido fanática (y antes consumidora casi compulsiva podríamos decir) de zapatos y carteras. Por eso no me sorprendía verla compartir historias de zapatos, sorteos, carteras… porque es una influencer natural.

Pero mi sorpresa fue grande cuando me comentó por chat, por otro tema: “me pasa lo mismo con VICU”….

¿quéee? ¿Vicu es tuyo?

Y se me sumó este ítem al interés de conocer su proceso.

Es docente en un Colegio desde muy jovencita. Ahora es mamá casi full time. Siempre le gustó Instagram. Sobre fin del año pasado empezó a “buscar algo”… No sabía qué, pero necesitaba alternativas, algo para ella, que le motivara nuevamente y que le brindara un espacio propio.

De casualidad encontró una cuenta de zapatos y carteras (ya te dije que era fanática), se comunicó, y en diciembre tenía su propia cuenta en Instagram a la que ha ido personalizando y dándole vida.

Le gusta el rubro (todo cuero uruguayo), ha ido haciendo sus propios contactos, saca sus fotos a los productos, descubrió su veta vendedora y puede trabajar con y sin Vicente.

En esa búsqueda de un cambio, se encontró con un emprendimiento que no se había imaginado, en un nuevo rol tampoco imaginado, y además del otro lado del mostrador: “ahora no soy la que pido, la que exijo y la que quiero, ahora escucho”.

Y aquí tenés las dos caras de un proceso de una mamá de 33 años, que está comenzando una nueva etapa en su vida con una familia (faltaba el perro cachorro) y un emprendimiento que le permite sentirse útil, tener otros intereses, estar en un rubro que siempre le gustó y descubrir un perfil de vendedora cuando sólo se conocía como clienta…

Florencia, como tantas otras mujeres, sintió la necesidad de un cambio. Podría haberse quedado igual, y seguir mirando las cuentas de zapatos en Instagram para comprarse otro par o disfrutar la moda. Sin embargo, estuvo atenta a la oportunidad y a la “casualidad” que puso a alguien en el camino que le facilitó comenzar con su propio emprendimiento.

Y no sólo eso: sigue creciendo, buscando la vuelta a su página, atenta a lo que rinde y a lo que no, a brindar una buena atención, siendo toda una empresaria… sin dejar de ser mamá y disfrutando aún más de los momentos con su hijo: porque ahora siente que vuelve a tener un tiempo para ella y que está haciendo algo por sí misma, con la madurez necesaria.

Estoy segura que estamos todas de acuerdo en que, cuando estamos felices con lo que hacemos, nos sentimos mejor con nosotras y con los demás.

Por eso espero que esta historia, de otra mujer común y corriente, te inspire para que busques vos también la manera de satisfacer esa necesidad que a veces tenemos de “hacer algo por nosotras”.

Al preguntarle cómo se siente con su proceso, la respuesta de Flor es “me siento bien, soy como la mejor versión de mí”. Todo dicho.

Otro proceso de esos que no está planeado, que sorprende, que se va dando, pero que requiere que hagas algo y que estés atenta a las oportunidades.

Si no conocés @vicu.com entrá después de explorar Eurekaonline y suscribirte, claro.

Sí, ya sé que no vendo cosas lindas y que te hago leer… pero mirá si en algo de lo que escribo encontrás “eso” que necesitabas… y te lo perdés.

Lorena

1 comentario »

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