Entrenamiento después de los 40: Isabel

Otro proceso. Una historia diferente y seguro tan parecida a la de muchas mujeres. En algún punto, te vas a sentir identificada con Isabel, como me pasó a mí cuando me escribió un email.

Isabel Morales es una instructora de educación física, que se está desarrollando en gimnasia terapéutica y apostando a que TODAS las personas hagan ejercicio físico, a su medida, acorde a las posibilidades de cada una.

¿Por qué me interesa que la conozcas?

Porque es una eurekiana de ley, seguidora del blog, sin conocernos. Un día me escribió un email muy lindo y muy “eurekiano”. Me contaba que con 46 años se encontraba como yo, en un proceso de “reinventarse” profesionalmente y dedicándose más a ella, luego de haber criado dos hijos y haberse hecho cargo de otros convencionalismos y obligaciones que asumimos por inercia, muchas veces.

Desde ese momento, era un proceso para conocer: tenía ante mí a una mujer como muchas, que luego de los 40 se dan cuenta de que es el momento y que son capaces de “hacer algo más”. A veces te das cuenta antes y te parece que no es el momento…

El hecho es que Isabel estaba en ese proceso de dedicarse tiempo para ella, conocerse, descubrir qué era lo que le hacía feliz y enfocarse en ello. Y lo que más me gustó es que hablaba de “luego de haber criado dos hijos y hacerse cargo de otras cosas”… ¿te suena familiar?

Cuando la llamé para que me contara “su proceso” (fue ahí que nos conocimos) encontré a una mujer hermosa, simpática, segura con lo que estaba haciendo y con ella misma, con muchas ganas de enseñar y de transmitir su pasión por el ejercicio físico.

Comienza su historia recordando que cuando era niña “era inteligente y gordita”. No es un dato menor, ya que remarca que el ejercicio nunca fue lo suyo, y que en su familia tampoco lo fomentaron como sí lo hacían con su hermano, que hacía deportes.

Se limitaba a las clases de educación física de la escuela y del liceo, que no le motivaban en absoluto, y como era más del estilo “intelectual” y buena estudiante… ahí quedó su relación con la gimnasia o el deporte.

A esto le sumaba que “era gordita”, que nunca conoció otra experiencia en torno a algún deporte, que no fue incentivada, y que en resumen en su cabeza estaban instaladas ideas como “el ejercicio no es para mí” o “no me gusta”.

A los 32 años fue por primera vez a un gimnasio

Sí! leíste bien. Desde chica no le motivaba, y de grande tampoco.

Estudió enfermería, trabajó un tiempo como enfermera, y al ser mamá y poner varias cosas en la balanza, en un momento decidió dejar de trabajar y dedicarse a su familia, como tantas mujeres que toman esa decisión.

El invierno a sus 32 años, vaya a saber por qué, se anotó en un gimnasio para no seguir saliendo a caminar como lo hacía. Ese fue su primer contacto con una rutina de ejercicio que no fuera la de la escuela o liceo.

Desde ese momento, no ha parado. Agradece a su entrenador que le hizo tomar el gusto por lo que hacía y descubrir que le encantaba eso que siempre había rechazado. Encontró en el gimnasio una motivación, una manera de hacer algo por ella misma, el placer por los logros que alcanzaba y lo que actualmente es parte fundamental de su vida.

A los 44 años, decidió inscribirse en un curso de Instructora. Buscó la aprobación de personas importantes para ella y superó sus propios prejuicios relacionados con su edad, con la de sus compañeros, con volver a estudiar.

Todos la apoyaron y la animaron a hacerlo, inclusive su primer entrenador (me pregunto qué habría pasado si alguien no le hubiera dicho lo que quería escuchar… pero eso será otro tema). Ella se sentía cada vez más segura y feliz con su decisión. Estaba empezando una nueva etapa, volviendo al exterior y desde una nueva profesión.

Actualmente trabaja en un gimnasio algunas horas con alumnos de todas las edades, mientras va perfilándose particularmente hacia la gimnasia terapéutica (higiene de columna, ejercicios para diabéticos, pacientes con fibromialgia y lo que se te ocurra).

Isabel ha logrado conjugar su interés por la salud desde dos ángulos: la enfermería que estudió de joven y postergó, y el entrenamiento físico que descubrió de grande y la atrapó.

Está convencida y habla con propiedad cuando dice que TODOS podemos hacer ejercicio, que hay muchos mitos, prejuicios, y falta de información a veces respecto a lo que es posible hacer.

Quiere enseñar a otras personas a descubrir lo que son capaces de hacer por ellas mismas, más allá de posibles limitaciones que puedan tener. Se notan sus ganas y su necesidad de transmitir su pasión, de motivar a que aunque sea desde una silla, cada uno pueda hacer algo por su salud.

No te habla de estética cuando habla de ejercitarse. No le importan los kilos de más, o el bikini del verano con la cola bien arriba. Habla de salud, de calidad de vida, de valorar tus logros, de sentir que vas avanzando día a día.

Te ayuda a darte cuenta de lo que podés hacer hoy que tal vez ayer no podías porque te faltaba ejercicio y fuerza. Habla de prevención y de una vejez saludable: porque lo que hacemos hoy y las decisiones que tomemos, irán definiendo nuestro futuro y nuestra salud.

No de gusto su proyecto personal se llama Entrenamiento Vital…

El entrenamiento para ella, personalmente, es un estilo de vida. Lo disfruta, lo extraña si no lo tiene, lo necesita para sentirse bien. Además, descubrió que también puede enseñar, ayudar y encontrar una fuente laboral a partir de eso que le apasiona.

Isabel continúa con su trabajo habitual mientras va avanzando en el camino de la gimnasia terapéutica. Se toma su tiempo, y va dando pasos con los que se sienta cómoda, aprendiendo, probando, sin desesperarse. Está disfrutando su proceso con todas las letras, incluyendo sus altibajos.

En fin… acá tenés a una mujer de 46 años que está descubriendo desde @entrenamiento.vital que puede unir su facilidad y gusto para enseñar, con su vocación por la salud, y su pasión por el ejercicio, sin olvidarnos que entró por primera vez a un gimnasio con 32 años.

Creo que es otra historia que podría motivarte a vos o a alguien que conozcas a hacer algo: ya sea a hacer ejercicio, o a probar alguna de esas tantas cosas que decimos “eso no es para mí”, o “no me gusta”.

Es una historia para mujeres que se han dedicado a su familia, y cuando sus hijos crecen se dicen “¿y ahora qué?”.

Es otro proceso que quien lo vivió, cuando mira hacia atrás, se dice a sí misma con orgullo: “qué genia Isabel!!”

No te olvides de compartir la historia con alguien a quien le pueda interesar (abajo tenés opciones) y de suscribirte a Eurekaonline para recibir la newsletter 😉

Lorena

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