Por qué es tan difícil lograr tus objetivos de cambiar hábitos

¿Alguna vez te planteaste un objetivo y no lo cumpliste?

Esa pregunta la hice en Instagram, y la respuesta fue 100% SI. Si me pregunto a mí, me sumo a ese 100%.

Hoy quiero explicarte por qué puede resultar tan difícil, y qué podemos hacer para lograr mejores resultados cuando se trata de cambiar un hábito.

Primero, te cuento que antes de escribir este post compartí en Instagram un desafío personal de levantarme a las 6 de la mañana, para tomarme un tiempo para mí (algunas lo vieron y me decían o pensaban “¿estás loca?”). En ese tiempo previo a empezar a trabajar o a que se levantara mi familia, me dedicaría a hacer las cosas que quisiera, tranquila, sin responder a necesidades ajenas. Ese tiempo incluye meditar, leer, hacer gimnasia y yoga (rutinas cortitas, saben que soy de vuelo corto… pero por lo menos estoy volando con ganas!!).

¿Por qué? Porque necesitaba sentir que tenía el control sobre algo, especialmente sobre mí.

En la rutina familiar normal, yo tengo mis ratos para estar sola y hacer lo que quiera. Asumo, totalmente, que si no hacía meditación ni iba al gimnasio era por otro montón de excusas que me ponía. Sin embargo, al comenzar el aislamiento y el trabajo-estudio online, éramos 4 personas en casa a la vez, todo el día, cada una con tiempos y demandas diferentes hasta que nos organizamos.

Los primeros días principalmente, los horarios se diluyeron, nos levantábamos todos más tarde y sentía que no tenía un tiempo y espacio para mí (aunque en algún momento sí tuviera). Terminaba la noche con una terrible sensación de haber perdido el tiempo, de no haber hecho nada productivo, de estar tras necesidades ajenas aunque no era tan así, pero era lo que sentía, porque mi energía y mis ganas de hacer cosas era superior al control que tenía sobre mi tiempo y mi productividad.

Hasta que llegó un momento en que mi malestar y la necesidad de asumir el control fue más fuerte, y decidí hacer algo para tomar las riendas y llevar adelante mis proyectos con la energía que sentía que tenía. Mi principal objetivo era adquirir una disciplina que me permitiera tener tiempo para mí, porque estaba dentro de mis proyectos.

Por eso DECIDÍ comenzar con el ejercicio de levantarme a las 6:00, y DISFRUTAR ese rato personal.

Compartí “el experimento” por dos motivos: para asumir un compromiso público que de alguna manera me ejerciera cierta presión para no aflojar 😉 y a la vez, porque podría ser una forma de “prueba social”, para poder decir hoy aquí “lo que te digo es cierto, yo lo hice… y así me fue”.

¿Resultados?

Si te digo que me levantaba súper feliz y despabilada todos los días a las 6, te mentiría, porque cada mañana hacía un esfuerzo para dejar de pensar en la cama calentita, en el sueño que aún tenía e inclusive un día puse el despertador 6:30 aprovechando que tendría más tiempo para cumplir con la disciplina matinal.

Sin embargo, no te miento cuando te digo que luego de esos primeros segundos (o minutos) de esfuerzo para levantarme, no me arrepentía y disfrutaba de haberlo hecho.

En un momento recordé que mi objetivo en sí mismo no era “levantarme a las 6:00” sino lograr una disciplina que me permitiera levantarme con tiempo suficiente para tener un rato tranquila con rutinas sólo para mí. Eso me da cierto margen de libertad, aunque ahora me despierto sola antes que suene el despertador, porque estoy trabajando el hábito de levantarme temprano (que tendré que perfeccionar, pero ya estoy cerca).

Al final del día (hasta ahora), ya no tenía la sensación de “tiempo perdido”, ni cuentas pendientes con lo que quería hacer (puedo tener otras, pero no el tiempo personal). Es un círculo virtuoso, y no es lo mismo rumiar todo lo que no hiciste y deberías haber hecho, que decir “uy, no hice esto, mañana elijo hacerlo, porque hoy me hizo falta“, e incorporarlo a tu rutina saludable.

Logré superar la tendencia a mantenerme dentro de mi zona de confort: no estoy sucumbiendo a mis ganas de dormir más, y levantarme cuando fuera necesario o quisiera hacerlo. Llega un punto en el que decís “si flaqueo ahora, tiro todo el esfuerzo por la borda”, sabiendo que los primeros 10 días son los más duros (voy 8).

¿Por qué es difícil lograr un objetivo que implica cambiar hábitos?

Las personas nos movemos más para evitar el dolor que para buscar el placer.

Si pensamos en levantarnos a las 6 pudiendo levantarnos a las 8… lo primero que se nos viene a la mente es: “con lo lindo que es dormir”, “la cama está calentita, afuera está frío”, “está lindo para quedarse un ratito más”… Resultado: nos levantamos a la hora necesaria, porque no hay más remedio.

Por más que pensemos que estaría buenísimo levantarnos antes, generar nuevos hábitos, sentir que cuando todos se levantan ya tenemos un montón de cosas hechas, que somos dueñas de nuestro tiempo… y el placer a largo plazo que eso nos generaría… la mayoría de las veces nos gana pensar que no queremos dejar la cama calentita, no queremos levantarnos si podemos dormir más, no queremos perder el gusto de “aprovechar para dormir”.

Si pensamos en hacer dieta pudiendo comer lo que queramos… lo que nos viene a la mente es “con lo rica que es la pizza”, “¿comer frutas y verduras en vez de pan y bizcochos?”, “qué aburrido es hacer dieta”, “¿y no podré comer papas fritas?”. Resultado: seguimos con la dieta habitual, y a lo sumo “el lunes empiezo”.

Por más que pensemos en lo bien que estaríamos en primavera si hacemos dieta, con menos kilos, con más energía y con el placer a largo plazo de vernos en el espejo y de escuchar que otros nos digan “qué linda que estás!”… la mayoría vamos a sucumbir a los bizcochos, las pizzas, las galletitas cuando estamos ansiosas: porque nos dan placer a corto plazo, ahora, porque son ricas y punto.

Generalmente hablamos de cambiar hábitos, que son costumbres arraigadas en nosotros, y no serán fáciles de cambiar aunque sepamos que es lo que necesitamos, deseamos o debemos hacer.

¿Cómo se puede cambiar entonces?

Depende exclusivamente de vos: de cuánto estés dispuesta a arriesgar o sacrificar por lograr el objetivo que querés.

Tener ese tiempo personal si tenés la agenda llena, requerirá una decisión de levantarse antes, o acostarse después, o dejar alguna serie de Netflix… dejar algo que te da placer ahora, inmediato, por un objetivo que para vos sea superior y valga la pena: “Sentirte bien contigo”, “dedicarte un tiempo”, o “leer más”, “hacer ejercicio o meditación”.

Tener un cuerpo más esbelto y saludable, también requerirá no comer pizza, bizcochos o papas fritas todos los días, que tal vez es lo que más te gusta, y hacer ejercicio en vez de mirar tele… Si pensás a corto plazo, es más probable que no quieras “perderte” lo que te gusta ahora, porque “la primavera está lejos aún” y eso de estar bien demora.

Recordá: es más fuerte nuestra disposición a no perder lo que ya tenemos y conocemos (aunque nos haga mal) que la fuerza para lograr algo que sabemos será mejor a largo plazo, pero que aún no tenemos.

Un cambio de hábito SIEMPRE requiere un sacrificio y cierta cuota de dolor.

Según Anthony Robbins, sólo estaremos realmente dispuestos a cambiar cuando nuestro “dolor” por el hábito que tenemos instaurado sea mayor que el “dolor” que nos genera la idea de cambiarlo.

Estarás dispuesta a levantarte a las 6 cuando ya no toleres lo que te genera levantarte a las 9… o a hacer dieta cuando no te quepa la ropa o te sientas humillada por algo.

Y obviamente, hasta que el nuevo hábito no sea un hábito… requerirá esfuerzo, sacrificio y voluntad.

No valen las modas, no valen las experiencias ajenas, no vale la información por más dura que sea. Hasta que VOS no sientas en carne propia el dolor suficiente para disponerte a cambiar, el nuevo hábito será un nuevo propósito de año nuevo, una experiencia de dos semanas, o una buena idea que leíste por ahí.

Entonces, en primer lugar buscá un objetivo que realmente VOS quieras cumplir, sabiendo que requerirá esfuerzo y que vas a estar pensando en lo que te duele dejar algunas costumbres y salir de tu zona de confort.

El placer, cuando estás haciendo un cambio que vale la pena, vendrá más adelante y como recompensa.

Hoy, te invito a pensar en esos cambios que te has propuesto y no has logrado… y a darte cuenta si hay algo de esto por ahí.

No es mi intención verte sufrir, pero espero que haya algo que te moleste tanto como para impulsarte a superar esta tendencia a “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Especialmente, si hay hábitos que te están haciendo daño.

Lorena

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