Sólo con amor no alcanza

Hola! ¿empezamos a hablar de amor?

En “Tiempo para dos”, nuestra publicación con los aportes de la Psicóloga Mabel Lusiardo en Cerep (hace añoooooss, en 2003) nos planteamos el objetivo de hacer un material útil para parejas. En Facebook este mes serán publicados algunos extractos del libro, y en Instagram algunas frases clave derivadas de ahí (vestidas de colores para no olvidarlas).

Pero aquí es el espacio donde hablamos “cara a cara”: ¿para vos, el amor es suficiente para sostener una pareja?

Tal vez crees que sí, porque estás en plena etapa de enamoramiento (no importa tu edad, todas hemos pasado alguna vez esa etapa de sentir mariposas en la panza).

O crees que sí es suficiente porque estás en una “pareja huevo frito” en la que cada uno siempre ha cumplido el mismo papel, de contener o de ser contenido, y ninguno de los dos ha sentido la necesidad de independizarse. Ojo!! que cuando uno quiera hacer algo diferente… se le caerá el mundo al otro, porque no sabría qué hacer sin “esa parte” complementaria que le faltará o con la “rebelión” de quien siempre ha sido la parte contenida.

O también podés creer que sí, el amor es suficiente, si en tu pareja no hay un compromiso tal como para salir de “lo tuyo y lo mío”, porque hay un gran miedo al “nosotros”. Al no compartir proyectos, sueños, intereses, es posible que sea más fácil creer que sólo con amor (y sexo, muchas veces) alcanza.

El amor está muy lindo, y parece lo único suficiente… al principio y en determinadas circunstancias.

Ahora te pregunto: a medida que pasa el tiempo…

¿te ha pasado eso de “necesitar algo más”?

¿has sentido “temor” al irse las mariposas del estómago?

¿has pensado “chau, se acabó el amor”?

¿te has replanteado muchas decisiones?

Esos cambios que percibís, muchas veces son parte del amor, en su máxima expresión: pasar de la etapa de enamoramiento a la siguiente, que requiere un mayor grado de compromiso e implica madurez en la pareja (sé lo que podés estar pensando: a veces el enamoramiento se termina porque al conocer más a la otra persona te das cuenta de que “no es”. Y es cierto y saludable).

Como cuando hablamos de procesos y crisis: los cambios no son necesariamente malos, y toda pareja puede salir incluso fortalecida de las crisis

Pueden darse antes o después, con algunos signos o con otros, con mayor o menor intensidad… y no importa el “nombre” de la relación. Son parte del desarrollo de la pareja.

La pareja se hace de a dos, y cada uno tendrá sus propias creencias y expectativas. Si no hay una buena base para generar una nueva historia compartida (sin dejar de ser uno mismo), pueden empezar distanciamientos, peleas, conflictos continuos, y hasta surge la posibilidad de la separación como única alternativa:

“Se terminó. Ya no estoy con la persona de la que me enamoré”.

Ahora bien, si queremos HABLAR EN SERIO DE UN MATRIMONIO que apueste a consolidarse y permanecer en el tiempo, Mabel nos aclara que la arquitectura de una pareja se basa en el “TU, YO Y NOSOTROS”, con un desarrollo parejo de las tres partes.

Esto lo podríamos traducir en un tiempo para vos, un tiempo para él/ella y un tiempo para los dos.

Sostener una pareja en el tiempo, y crecer juntos sin que la primera y única solución sea la separación, requiere mucho más que amor. Requiere comunicación, intimidad, inteligencia, negociación, compañía y apoyo mutuo…

Sin estas habilidades que acompañen al amor, será muy difícil superar las demandas del mundo actual.

Psic. Mabel Lusiardo

Tal vez las parejas de antes tenían menos exigencias, roles más definidos, limitaciones instauradas y aceptadas: mientras el hombre hiciera su trabajo (afuera) y la mujer el suyo (en la casa), sólo faltaba que se quisieran para tener un buen matrimonio.

¿Pero ahora? es difícil imaginarse a una mujer que se conforme con “amor” si su pareja la limita, no reconoce sus derechos, la quiere dominar y pretende que no se desarrolle fuera de su hogar (si es lo que ella quiere, claro).

O puede ser que la mujer elija estar en su casa con sus hijos, y desarrollarse como mamá y esposa, mientras el hombre pretenda que salga a trabajar como él.

Las cosas no están tan claras ahora. Todo requiere mucho diálogo, negociación… y cambio de creencias arraigadas.

Si ponemos todas nuestras expectativas en el amor, sin tener presente otras necesidades, el punto en el que éste no sea suficiente se alcanzará más rápido.

Hoy te invito a pensar en tus expectativas cuando comenzaste tu pareja (o cuando la vayas a tener).

A pensar en lo que has hecho o serías capaz de hacer para no sobrecargar al amor. ¿Tu pareja se basa en este “Tú, yo y nosotros”?

A poner en juego otras habilidades… que en última instancia te lleven a tu objetivo: mantenerte con la persona que elegiste por amor.

Lorena

La semana próxima seguiremos con fallas comunes en un matrimonio, aquí, en Facebook e Instagram!!

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