¿Cómo vas a evaluar una etapa que termina?

Está bueno repasar lo que hicimos a lo largo de un año que se va, o cualquier etapa que termina. Lo bueno y lo malo.

Seguro nos pasaron cosas lindas y feas, algunas que quisiéramos olvidar y otras que no. La memoria evocará nuestros recuerdos según nuestro estado de ánimo, según lo que ya estemos sintiendo en el momento de evocar.

Si empezás a repasar lo que termina desde una actitud negativa, desde los “debe”, desde lo que no lograste o lo que perdiste, seguramente los recuerdos que predominen te vayan confirmando “que tuviste un año espantoso”.

Si partís desde una actitud positiva, recordando los aciertos, los logros, las cosas lindas que te pasaron, tu memoria te ayudará acercándote más de esos eventos “lindos” para confirmarte que “tuviste un año fantástico” o que “fue una linda etapa en tu vida”.

Una vez más, hablamos del peso de la relación entre lo que sentimos y pensamos, y de cómo funciona nuestro cerebro.

Tal vez, en un proceso de auténtica evaluación, lo mejor sea hacerla paso a paso, en base a hechos concretos a medida que avanzabas. Repasar esa etapa del modo más objetivo y realista posible, con miras en la próxima.

¿Para pincharme el globo si me siento bien?

¿Para hacerme la que está todo perfecto cuando no es así?

No. Para poder tener una perspectiva de los hechos a la distancia, sin la emoción que te haya generado cada uno en su momento.

Para que puedas encontrar lo positivo en algo que te quedó grabado como negativo. Y para que en lo positivo también puedas tener en cuenta qué se puede mejorar, o inclusive cómo mantenerlo o hacer que se repita.

Tal vez alguien esté pensando “lo que me pasó no tiene manera de verlo desde lo positivo”. Sabemos que hay situaciones que no pueden definirse en esos términos, especialmente si pensamos en la muerte de seres queridos. Sin embargo, desde lo que te estoy planteando ahora, seguramente podamos pensar en la fortaleza que una persona puede demostrar, en cómo ha podido levantarse y continuar su vida, en cómo el paso del tiempo va ayudando a reacomodar las piezas de su vida.

Hoy te invito a que si realmente querés aprender de tus aciertos y tus errores, te detengas en las dos caras de la moneda.

Porque no habrá nada tan negativo ni nada tan positivo que no nos permita aprender algo de nosotros mismos, y tener un año aún mejor que el que se va, o una nueva etapa mejor que la otra.

Claro que si querés seguir quejándote podrás hacerlo manteniendo la mirada en tu “desdicha”, y si querés seguir pensando que estás fantástica y no hay nada que mejorar, también podrás hacerlo.

Depende de vos: de lo que pienses, de cómo te sientas, y de lo que hagas con lo que te sucede.

Lorena

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