Te cuento el principio de una historia que te prometí en “animarse a pensar en grande”:

Un grupo de niñas entre 10 y 13 años que bailan hip-hop (entre las cuales está mi hija), compite hace años en certámenes de baile, con muy buenos resultados.

En un certamen latinoamericano en Córdoba, los padres que fuimos disfrutamos y compartimos su compañerismo, su confianza y desempeño sobre el escenario. También vivimos su ilusión y su montaña rusa de emociones a medida que avanzaban las premiaciones. No olvidaremos sus caritas abrazadas entre ellas y de la bandera… desconcierto, desilusión total cuando se llenó un podio sin ellas… pero había otro podio para los puntajes superiores… y clasificaron en 2° lugar entre 11 equipos de su categoría directamente al Mundial de Cancún 2020!!

¡Cómo lloramos y festejamos! cómo nos emocionamos viendo a cada una desbordada, y sentimos ese abrazo con nuestras hijas y con su profe, Noe, aflojando toda la tensión que se vivió en esos minutos.

Indescriptible y único. Y empezó la idea de que nos íbamos a Cancún.

Siguió como broma en el grupo, se afianzó la relación entre los padres, incluyendo los que no fueron a Córdoba… y poco después DECIDIMOS IR A CANCÚN.

No es una realidad ni está totalmente descartado al día de hoy. Estamos en el proceso de buscar información y plantearnos opciones realistas, porque es un objetivo muy ambicioso, con muy poco tiempo.

¿Por qué te cuento esto?

Porque siguiendo el estilo Eureka, para inspirarte, vamos aprendiendo sobre lo que nos pasa 😉

Por el momento, te quiero transmitir algunas ideas sobre cómo transitar un proceso de toma de decisiones importantes, con este ejemplo:

No tomar decisiones drásticas en caliente. Aplicable a cualquier situación, clave para “no meter la pata”.

Si fuera por las ganas y dominados por las emociones y la decisión tomada, YA habríamos confirmado y congelado 27 lugares en el hotel de Cancún… con las familias a pleno.

Buscar información, comparar. Una compra impulsiva a veces es una bendición, y muchas otras puede ser una gran fuente de problemas.

Si hubiéramos congelado los 27 lugares en el hotel dominados por las emociones ¿pensamos en el total de cada familia y de todo el grupo? ¿consideramos los pasajes y días extra? ¿buscamos alternativas para conseguir las mejores oportunidades?

Si fallamos más adelante, perderíamos la inversión.

Pensar cada uno en todas las posibilidades, a nivel grupal e individual. Aunque seas miembro de un grupo, siempre habrá otros gastos que son individuales, y posiblemente también debas pensar en cubrir algo que no se logre a nivel de esfuerzo colectivo.

Si hubiéramos congelado los 27 lugares en el hotel dominados por las emociones ¿Pensamos qué posibilidades tiene cada uno de afrontar costos que no queden cubiertos por el trabajo de equipo?

En este caso, somos un “equipo familiar” y somos suficientes como para aumentar los costos de todo… pero pocos para aportar al no contar a los menores. Mayor costo inicial, mayor necesidad de recaudación, en el mismo poco tiempo y con la misma poca gente para trabajar.

Seguro te ha pasado: no es lo mismo pensar en irte de vacaciones una semana con 4 amigas (solteras, independientes, compartiendo gastos… que tener los mismos gastos y nadie para compartir cuando te vas con tu esposo y sus 3 hijos). Fácil: en una dividís, en otra multiplicás.

Pensar en un plan B que nos de alternativas si el plan A no funciona. Hay decisiones que por el riesgo que implican, requieren tener al menos una opción de respaldo antes de asumir una responsabilidad.

Nuestro plan B podría ser que cada familia se haga cargo de lo que falte, o que un alma bondadosa nos asegure que cubrirá todos los gastos que sean necesarios llegado el momento.

Si eso fuera viable, seguramente nada nos detendría, porque sabemos que daríamos el máximo para alcanzar el objetivo, y si no se lograra, la meta se podría alcanzar igual. Habría alternativas, un colchón protector para tirarnos al vacío. Y ahí sí: vamos a congelar el hotel y pasar a la etapa de trabajo.

Pero ¿te tirarías al vacío si sabés que hay altas probabilidades de salir herido y no hay un colchón protector?

Mantener una actitud positiva, no perder el impulso ni las ganas. Cuando tenés una oportunidad, no te desanimes ante el mínimo obstáculo. Manteniendo la mirada amplia y la cabeza abierta, mientras haya tiempo hay posibilidades.

Y si la realidad te dice que no es el lugar ni el momento para alcanzar ese objetivo, tené presente que si no es ahora, puede ser un poco más tarde, o si no es acá puede ser allá, pero mantener una actitud positiva y aprovechar la energía que te llevó hasta este punto de “considerar la idea”, puede llevarte a tu meta, tal vez por otro camino o en otro momento.

Si afrontás todo este proceso desde una actitud negativa, directamente en el primer punto dirías “no es posible”, y ni evaluarías los puntos 2 a 5.

¿Y si la información te dice que es viable? ¿y si tuvieras la certeza de que hay un plan B?

Una actitud negativa te haría perder de vista las opciones, la posibilidad de cumplir tus sueños desde el vamos, y no vivirías al menos la ilusión de hacer algo que vale la pena… y saber que de pronto no es YA, pero no es imposible.

Y una dosis de cuidado:

La emoción nos lleva a pensar que “todo se puede” y muchas veces a dejar de lado un mínimo de criterio de realidad. Cuidado.

No se trata solamente de pensar en grande y tirarse a la pileta sin agua.

Se trata de pensar con la ilusión de un niño (de ese que perdimos cuando nos hicimos grandes…), de evaluar con la información objetiva en la mano y con la cabeza de un adulto que sea realista (no negativo).

Hoy te invito nuevamente a pensar en grande, a soñar, a salir de la caja para buscar la forma de lograr tus metas. Porque ese mismo niño que perdimos de grandes, está tapado por las ideas de los grandes que nos han enseñado que “no es posible”, “es muy difícil”, “no es para mí”.

Lo más difícil seguro es encontrar el equilibrio entre ser realista-inconsciente-no abandonar ante la primera dificultad.

¡Cuidado con hacernos trampas al solitario!.

Lorena

Y te dije que es el principio de la historia porque es una historia que está sin cerrar, y pronto se abrirá otro capítulo que sin dudas nos inspirará… ya te contaré 😉

Seguí Eureka si aún no lo hacés, que se vienen las novedades del 2020 también.

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