Priorizar TU objetivo

Entre todo lo que voy aprendiendo de mí misma… me he dado cuenta de que mi intención de complacer, de no caer mal, de considerar al otro, de que no piensen mal de mí… realmente me ha generado problemas en distintos ámbitos.

Nosotras somos el objetivo

No siempre actuar desde lo que considerás justo o pensar en “grises” es lo correcto, y puede ser percibido como debilidad, subjetividad, inseguridad, indecisión… y realmente terminar en comportamientos que son así, aunque cueste reconocerlo porque lo hacés con la mejor intención.

He aprendido que a veces lo “correcto” es ser firme, intransigente, objetivo y racional, blanco o negro, haciendo lo que se espera que hagas o lo que hace todo el mundo. Aunque sientas o sepas que no estás siendo “justo”.

De todas maneras, lo principal que he aprendido de esto, es que he actuado así por temor a ser criticada o no valorada. Y desde ahí se transmite la flaqueza que otros perciben, al mismo tiempo que realmente cuesta tomar decisiones y transmitir seguridad a quienes lo necesitan.

Y no saben qué alivio juntar todas las piezas del rompecabezas, y darte cuenta de que está buenísimo ser justo, equilibrado y empático… siempre que no sea desde el miedo o desde la propia inseguridad.

Porque la duda y “el gris” así como a veces son muy buenos, te dificultan discernir, plantearte objetivos claros, enfocarte en una cosa porque no querés dejar nada ni a nadie afuera.

¿Por qué tengo que seguir pensando en todo el mundo para no dejar a nadie excluido, o para “no perderlos”?

¿Por qué me marco un objetivo con la mayor claridad, y yo misma me encargo de desviarme por “complacer a otros” o por no mantenerme en MI objetivo?

Ya les comenté en SER, HACER, TENER que ese es el orden de prioridades que entendí que rige en el mundo para que los objetivos se cumplan.

Hoy te invito a que recuerdes cuál es tu objetivo, y que revises si estás en el camino correcto.

Es fácil perdernos y dejar que nos lleve la corriente, pero es fácil también estar atentos a “esas cosas” que se dan, a veces cuando menos lo esperás, y que en realidad están porque son parte de tu camino… y tienen que estar ahí.

¿Me acompañás?

Lorena

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