Estar “expectante sin expectativas”

Escuché esa frase de alguien que arriesgó mucho al decidir un cambio en su vida con esa actitud, y me encantó.

“Que espera observando, o está a la mira de algo”, dice la RAE en la definición de EXPECTANTE. Y define EXPECTATIVA como “posibilidad razonable de que algo suceda”; “esperanza de realizar o conseguir algo”.

Estar “expectante sin expectativas” puede parecer algo contradictorio ¿no?

¿Será bueno? ¿será posible? Estar expectante por algo implica estar atento a lo que va a pasar sabiendo que algo pasará. Creo además que cuando utilizamos esta palabra está implícita una dosis de optimismo, de pensar que lo que sea que pase será positivo. De lo contrario, posiblemente utilicemos otra palabra como “ansioso”, o “preocupado”.

Por otro lado la expectativa sí haría referencia a algo más definido, que ya tiene una forma o un nombre antes de que suceda, y que implica por sí misma y por definición: “esperanza de conseguir algo”.

Este juego de palabras implica esperanza implícita, sin una expectativa concreta, abiertos a las oportunidades y las opciones que surjan a cada momento.

Por ejemplo, podrías estar expectante de recibir un regalo el día de tu cumpleaños, sin la expectativa de que sea “ESE par de zapatos rojos con un detalle negro que viste en una vidriera, y que los demás deberían darse cuenta de que es lo que querés de regalo”.

¿Queda claro?

Estar expectante sin expectativas sería estar de alguna manera seguro de que algo bueno pasará, mientras no tenés en mente un objetivo concreto de logro. Es dejar que te sorprendan, que se presenten posibilidades desde la total incertidumbre, es jugarte a perder el control de las cosas (y de tu vida), con una importante dosis de optimismo.

Al mismo tiempo, no tener expectativas puede ser una forma de evitar la frustración, simplemente aceptando “que sea lo que sea”, y sin asumir la responsabilidad de lo que querés que sea. Puede ser una forma de no jugarte realmente por lo que querés o sos capaz de hacer (o una excusa). Al no tener expectativas, la aceptación de la realidad será más fácil.

¿Te has sentido alguna vez “expectante sin expectativas”?

De mi parte, podría decirte que cada vez que escribo un post aquí, o subo algo a Instagram, me mantengo expectante de los resultados, con cierta ilusión de que muchas personas lo vean y digan de alguna manera que les gusta lo que ven o leen… pero sin grandes expectativas porque sé que eso no pasa en la realidad.

Tuve expectativas, y aprendí a bajarlas hasta casi no tenerlas. Simplemente hago lo que me gusta, sabiendo que alguien lo disfrutará, sin la expectativa de tener muchos “me gusta” ni comentarios. Así bajo la posibilidad de frustración, y así, ahora, me doy cuenta de que Eureka me mantiene continuamente “expectante sin expectativas” 😉

También es claro que una dosis de expectativas también puede ayudar a tomar acciones concretas para alcanzar los objetivos que te proponés. Será entonces, cuestión de equilibrio: que las expectativas no cumplidas no te frustren, y que tampoco dejes de tener expectativas, porque es el motor para seguir haciendo cosas por lo que querés lograr.

Lorena

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