Inspirarte en el ruido

Cuando estoy frente a una hoja en blanco, a veces me brotan las ideas y sale un post. Otras veces, tengo una idea y necesito ir a buscar la hoja en blanco para escribir. Y otras tengo la hoja, las ganas de escribir, el compromiso conmigo misma de hacerlo, y muchas ideas que no encuentran cómo plasmarse.

Estoy en una pizzería en una terminal de ómnibus, está amaneciendo. Miro a mi alrededor y me distraigo con todo lo que encuentro. Hay personas solas, grupos de jóvenes que vienen de un baile a los gritos (con al menos uno alcoholizado que intenta llamar la atención hasta que se calma), gente mayor que puede estar haciendo tiempo para ir a trabajar o a estudiar. Algunos desayunan, otros toman una cerveza, otros comen pizza y papas fritas con refresco.

Son las 6:30 de la mañana. Y así está mi cabeza, con esa variedad de estímulos, con barullo alrededor, con variedad, enfocándose por momentos en una cosa y pasando luego a otra. Imaginando historias.

¿Te ha pasado?

Es la diferencia entre enfocarte y dispersarte. Entre concentrarte en tu objetivo o dejarte llevar por las circunstancias.

Pero también quiero contarte que una vez que te acostumbrás al ambiente, te concentrás y todo pasa a ser “ruido”. Eso que ocupa tu atención y te distrae en un principio, pasa a segundo plano, cuando estás haciendo lo que realmente querés.

Podés aprovechar las circunstancias, aunque no sean las ideales, para sacar algo positivo. Siempre preguntate “¿para qué me sirve esto?”. Date un momento para observar, sentir y pensar. Luego, podrás volver a enfocarte en lo que querés y en lo que es tu verdadero objetivo.

Te aseguro que todo ese ruido que comenzó a inspirarme a la vez que me dispersaba, me ayudó a darle sentido y terminar este post. Estoy terminando, junto con el silencio que empieza a reinar (porque se fue el chico alcoholizado que quería llamar la atención), mientras predomina Sabina en el ambiente, personas hablando con calma, y desayunando mientras esperan para ir a cumplir con sus compromisos, como yo.

Así, funciona nuestra mente: con ruidos que necesitamos calmar y aprovechar, para sacar lo mejor de ella.

Hoy te invito a no temerle al ruido y a hacer el ejercicio de calmar tu mente. Siempre va a predominar lo mejor para vos, aquello que realmente tenga que ver con tu sentido.

Lorena

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