El momento del “click”

A veces parece que la vida no pasara, que estás en el mismo lugar, que no avanzás… pero si mirás desde lejos, en perspectiva, te das cuenta de que nunca has parado de moverte.

¿Te acordás que la Tierra está continuamente girando alrededor del sol, y no nos damos cuenta?

Segundo a segundo la Tierra se mueve, pero a lo sumo percibimos el día y la noche, o las estaciones del año, pensando “qué rápido pasa el tiempo”; “el día se me va volando”; “ya se va el año”; “o se vino el invierno”… pero sin detenernos a pensar que esos fenómenos son producto de ese movimiento constante y cíclico del que no somos conscientes.

Y así vamos las personas por el mundo también. Cambiando segundo a segundo, cada vez que respiramos, y percibiendo solamente cuando tenemos un cambio grande, notorio… y (lamentablemente) me atrevería a decir que negativo.

¿Cuántas veces lo que nos detiene a pensar en nosotros o en los demás es lo negativo? Si hay problemas de salud, muertes, pérdidas o sacudones de cualquier tipo, es más fácil reaccionar y salir de la rutina que si hay celebraciones, logros y buenas noticias para compartir (ya hablamos de eso en otro post).

¿Cuántas veces nos damos cuenta realmente de que cada día, cada momento, cada risa o alegría de un ser querido o nuestra, vale la pena y es parte “de la vida”, para disfrutarlo?

¿Cuántas veces nos quejamos por lo que nos pasa, o lo que le pasa a otro, o comentamos lo negativo del día?

¿Cuántas veces agradecemos lo que SÍ tenemos y hemos logrado, lo lindo que nos pasó o le pasó a otro?

Prestate atención y prestá atención a tu alrededor para responderte estas preguntas… y date la oportunidad de elegir qué preferís, siendo consciente de lo que hacés normalmente en forma automática.

El cambio es constante.

A veces tan imperceptible que lo pasamos por alto. Otras veces tan drástico que nos cambia la vida. Muchas veces, los cambios no los elegimos, “nos pasan”.

¿Y si lo percibimos antes de que deba ser drástico?

¿si nos damos cuenta de lo que nos pasa antes de que “eso” tenga que llamarnos la atención de formas más duras?

¿si valoramos la posibilidad de cambiar segundo a segundo?

¿Y si miramos hacia atrás y valoramos lo que hemos logrado?

¿Es fácil cambiar?

No Siempre. Pero tampoco es imposible.

Siempre se puede cambiar, y es más fácil cuando estás convencido y realmente querés hacerlo. El cambio por otro no sirve. Sirve cuando es por y para uno, y cuando es una decisión propia que te lleva a romper hábitos para ser y hacer lo que elegís ahora.

El problema más grande es superar nuestras propias resistencias… y nuestros hábitos.

Volviendo al principio, si sentís que no avanzás, que estás en el mismo lugar, tal vez sea momento de mirar un poquito hacia adentro y observar el proceso que has hecho hasta aquí. Seguro está escondido en algún lado, pero acordate que el cambio es continuo, y que simplemente hay un momento en el que hacés “click”.

Hoy te invito a cambiar, porque seguramente si lo estás pensando en algún sentido, es porque sabés que hay algo mucho mejor de vos y para vos que lo que estás haciendo ahora.

Lorena

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