Julio ¿es el mes de papá?

El amor también es cosa de hombres

¿Cuántas publicidades han visto sobre el “Día del Padre”? ¿Cuántas promociones especiales enfocadas en “papá”? ¿Cuántas sugerencias para comprarles, regalarles, hacerles saber lo valiosos que son… y cuántas imágenes de padres e hijos amorosos?

Si comparamos con “Mayo: mes de mamá”… podríamos pensar varias cosas:

  • hay mucha poesía alrededor de la imagen de “mamá”;
  • o las mujeres son más compradoras y van solas a aprovechar las promociones (por eso hay tantas);
  • o son más exigentes a la hora de recibir un regalo (conozco varios casos de esposos que han pagado caro un “error” en el momento de elegirlo…);
  • o hay más posibilidades de ofrecer productos para mujeres que para hombres
  • o ser madre es más valorado socialmente que ser padre…

Posiblemente haya un poco de todo, y seguro que más. Pero así como en “Cosas de ser madre… real” desmitificamos esas imágenes idílicas que nos llegan a hacer pensar que debemos ser perfectas en el rol de mamá, hoy VALORAREMOS A LOS PAPÁS.

Porque ser Padre no es menos que ser Madre.

Porque un rol es tan valioso como el otro. Porque son complementarios. Porque se necesitan. No importa el género (no vamos a discutirlo aquí), lo que importa es LA FUNCIÓN DEL PADRE.

Ser padre es sinónimo de ayudar a crecer, de dar libertad, de dar seguridad hacia el entorno, hacia el afuera. Papá es esa figura que le permite al niño sentirse seguro para explorar, para salir, experimentar. Es quien complementa toda la seguridad y protección que da la mamá desde su lugar. Es quien le dice al hijo “dale, vos podés”, mientras mamá tiene más ganas de sostenerlo para que no se caiga, para que no se lastime, para que no sufra…

Papá es quien sostiene generalmente al bebé en sus primeros pasos, quien lo suelta para que se anime a volver a los brazos de su mamá, donde se siente seguro. Papá es un pilar, diferente a mamá. Es, muchas veces, “la ley” mientras mamá es “el amor” (aunque generalmente en casa “la ley” en realidad es mamá ;)).

Papá es el contacto con el mundo exterior, mientras mamá es hogar. Es juego afuera, pelota, aprender a andar en bicicleta, tirarse del tobogán más alto mientras mamá prefiere la hamaca con palitos, las canciones y los cuentos.

Papá es riesgo, novedad, cosas nuevas… permisos. Permisos de hacer aquello “que mamá no quiere”. Porque así como representa “la ley” también representa la “complicidad” muchas veces. Porque mamá también disfruta del “tiempo con papá”… porque significa “un rato para mamá”… el rato en que el niño se independiza, sale, se suelta, confía en otros. Y el rato en el que mamá hace cosas de “ella”, no de mamá.

No importa quién cumpla el rol. Lo importante es que cada niño pueda tener más que cariño, protección y cuidado propio de mamá. Lo importante es que tenga también el cariño, protección y cuidado propio de papá. Porque justamente, son diferentes. Igual de valiosos, pero diferentes.

Muchas mamás, tal vez crean en la imagen que se nos transmite de que es casi la única importante en la vida de un hijo, la imprescindible. Muchas mamás tal vez menosprecien el valor del papá, y no le den el lugar que se merecen. También es posible, que sean las mismas mamás que “se quejan” de esos papás con los cuales los niños extrañan, o no quieren ir o quedarse.

Y tal vez muchos papás también lo creen… o se lo han hecho creer, manteniendo distancia de sus hijos.

¿Y si en situaciones así (sin entrar en patologías ni casos judiciales) nos preguntamos…

Esas mamás ¿permiten que esos papás ocupen su lugar?

Esos papás ¿saben que merecen su lugar tanto como la mamá?

Los demás ¿reconocen el valor del papá? ¿le permiten cumplir su función?

No menospreciemos la función de papá.

No menospreciemos el valor que tiene para un hijo quedarse solo con papá, extrañar a mamá (puede ser, si es algo nuevo) y sentir también que está protegido.

No olvidemos que los niños son como esponjitas, que absorben y reaccionan a todo lo que se dice y lo que no se dice a su alrededor:

Si una mamá habla mal del papá, o no tiene confianza, es muy posible que el niño adapte su conducta a las necesidades de su mamá, y actúe en consecuencia mientras “confirma” el discurso de su mamá.

Si un papá no se cree importante, se siente inseguro y desvalorizado, puede alejarse y/o evitar mayor cercanía con su hijo, confirmando también el discurso de la mamá, el “rechazo” de su hijo y su propia desvalorización e inseguridad.

El hijo está en el medio, respondiendo a lo que ve, a lo que siente, a lo que le dicen y a lo que le demuestran con las conductas los adultos importantes para él.

Un papá en esta situación debe tener presente que más esfuerzo requerirá de su parte, hacerle sentir a ese niño que SÍ ESTÁ, que puede sentirse seguro con él, que lo quiere

Si conocen algún papá (o mamá) en esta situación, regálenle esto, compartan.

No nos dejemos llevar por ideas erróneas. No dejemos que sólo las madres sean importantes para un hijo, porque un hijo necesita de ambos.

No dejemos que algún papá que sí quiera asumir su responsabilidad como padre, se vea impedido por una mamá que no lo crea importante y valioso.

Tal vez podamos hacer una diferencia, simplemente, empezando a pensar las cosas de otra manera.

Te invito a hacer de Julio, el mes de papá.

¿Me acompañás?

Lorena

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