No subestimes tus sensaciones

En el post anterior me referí a esas “cosas” que a veces nos pasan y nos dejan pensando… ¿por qué? ¿cómo? ¿qué significará?.

Para terminar el Mes de San Valentín, hoy compartiré con ustedes una experiencia que nos ayudó a tomar una decisión, o a cambiar el rumbo de una ya tomada. No tiene fundamento, ni explicación, pero de alguna manera “algo pasó”.

La pareja estaba bien. Pero luego de 5 años, con tantas cosas en común, por momentos se puede hacer difícil pensar con claridad y definir lo que uno siente, quiere o necesita. Y no es lo mismo necesitar porque querés, que querer por necesitar… no lo es.

Lo cierto es que en una etapa de crisis personal, que obviamente afecta la relación (y en mi caso mi humor no es el mejor), cuando no podés discernir lo que te pasa ni tomar decisiones con seguridad… el malestar va aumentando y nublando cada vez más tu visión de las situaciones, y por lo tanto el camino a seguir es más confuso.

¿Te ha pasado…?

Llega un momento en que se hace insostenible, y necesariamente hay que tomar una decisión. ¿Pero qué pasa cuando de esa decisión dependen muchas cosas? ¿Qué pasa cuando sentís que defraudás a mucha gente, que rompés los sueños de otra persona, y peor aún si no estás segur@ de cuál es la decisión correcta?

Yo no estaba casada, no tenía hijos ni bienes compartidos. “Solamente” estaba la posibilidad de terminar una pareja y un proyecto personal y laboral en común… con amigos y familia involucrados. Para mí era demasiado igual porque me sentía confundida entre “querer” y “necesitar”. Era crucial tener eso claro, porque pensaba que terminar una relación era sinónimo de un derrumbe de muchas cosas… y eso me hacía sentir peor aún, y más insegura, y más confundida.

Pensaba en las parejas que tienen hijos en común y muchas más cosas “que perder”… pero en las que a veces hay “motivos reales”, importantes (discusiones, violencia, engaños, valores opuestos, etc.). No era mi caso. No tenía “motivos reales”, más que mi propia inseguridad.

Llegó el momento de hablarlo, de tomar una decisión, y la misma fue terminar, con todo el dolor que ello implicaba. Desarmar lo armado, cortar vínculos, volver a comenzar desde cero. Qué difícil!

¿Saben cuánto duró esa decisión? yo no lo sé con certeza, pero fue cuestión de minutos. Cuando algo te duele mucho, cuando hay muchas emociones fuertes, llorás. Y llega un momento en que dejás de llorar y necesitás descansar. En ese descanso, que nos dormimos unos minutos sobre un sillón (tal vez con la esperanza de despertar y que hubiera sido un mal sueño toda la charla anterior)… pasó “eso” que no sabemos explicar.

Yo lo describo como una sensación que me cuesta definir. Si fuera una imagen, se me representa el hada de Walt Disney que vemos al comienzo de las películas, con su varita mágica. Eso fue lo que sentí mientras dormía: como si hubieran tirado un polvito mágico sobre nosotros que cambió todo, y me generó mucha paz y una gran claridad. Yo no me considero una persona mística. Pero sinceramente, lo que sentí y lo que describiría mejor esa sensación sería “como si un ángel hubiera pasado por ahí”… al menos por la imagen que todos compartimos de lo que sería “un ángel”.

Lo más raro, es que los dos sentimos “algo” que pasó, sin mayores explicaciones, ni en ese momento ni después.

¿El final de la historia? No tiene final… fue un comienzo. De la ruptura pasamos a apostar por la relación nuevamente, con otra energía. A los 4 meses nos estábamos casando… hace 17 años… y al año y medio ya éramos una familia.

Nunca más dudé (sobre esa decisión, sobre todo lo demás dudo a cada rato!).

Y por eso a veces me cuesta ser académica y basarme solo en lo que está “científicamente comprobado”. Porque he tenido experiencias que me han mostrado que no todo tiene una explicación racional y con fundamentos científicos.

Hay cosas que se SIENTEN, y muchas veces, pueden ser las más importantes.

No las pases por alto, no las subestimes.

Si te ha pasado algo similar, animate a contarnos!

Si creés que a alguien le puede gustar o servir esta historia, compartila.

Seguí Eureka, y seguiremos compartiendo historias, aprendizajes y recursos. El mes próximo nos dedicaremos a “SER MUJER”, con invitados especiales 😉

¿Me acompañás?

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