Empezar a entender diferencias en las relaciones

Tendremos 3 entradas para empezar a descubrir “algunas cositas” sobre los individuos y las relaciones: consigo mismo, con otros… y con la vida!.

Iremos  recorriendo un camino que nos ayude a comprender al menos una parte de algunas cosas que suceden a tu alrededor, y en vos mismo/a, y que de pronto no entendés por qué:

“¿Por qué me siento así?; ¿Por qué actúa de esa manera?; No entendí qué pasó… “. 

En esta oportunidad, no hablaremos de las respuestas a estas preguntas: iluminaremos el bosque para después ir deteniéndonos en los árboles.

NUESTRO BOSQUE COMO PUNTO DE PARTIDA

Intentaré una explicación muy simplificada para empezar a pensar. En pocas palabras: somos personas, estamos siempre dentro de algún tipo de relación con otros, tenemos nuestros objetivos, y estamos en un lugar y un momento determinados.

Todos estos elementos (las personas, las relaciones, los objetivos) tienen sus características, pasan por sus propios ciclos y no siempre coinciden en tiempo y espacio.

En primer lugar somos INDIVIDUOS con nuestras necesidades, debilidades y puntos fuertes, preferencias, elecciones, modo de vida, expectativas, etc.. Esto de por sí implica una responsabilidad con nosotros mismos, hacernos cargo de lo que sentimos y necesitamos, de nuestros objetivos y nuestros proyectos para ESTAR BIEN.

A esto le sumamos que aunque somos individuos somos SERES SOCIALES: necesitamos estar con otros por naturaleza desde que nacemos. La vida en sociedad nos lleva a adaptarnos a determinadas reglas de convivencia, incluyendo respeto y tolerancia además del cumplimiento de normas y compromisos.

Algunas veces -no es lo común- nos percatamos de que mucho de lo que está en nuestra mente y que creemos que “debe ser así”, en realidad no es nuestro sino que fuimos “programados” con esas ideas, sin darnos cuenta.

Ya tenemos dos elementos clave: nosotros mismos y la relación con los otros. Cada uno con sus necesidades propias, más las de la relación en sí.

Por si fuera poco, pongamos en juego el TIEMPO y el ESPACIO. ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde?

Pensemos en una persona en una relación (cualquiera sea: familiar, de pareja, laboral).

A veces, los tiempos y espacios tanto personales como de la relación coinciden, permitiendo a una persona desarrollarse individualmente, y además llevar adelante proyectos, cumplir objetivos en común, y sentirse satisfecha con el vínculo tal como está. Podríamos pensar que se conjugan favorablemente lo individual, lo relacional, el tiempo y el espacio.

Otras veces, el desarrollo individual no es tan saludable, no hay proyectos en común, o el tiempo y/o el espacio no coinciden entre los miembros de la relación. Cualquiera de estas posibilidades podría afectar tanto el vínculo como el bienestar individual.

¿De qué depende?

Sin dudas hay múltiples respuestas posibles, según el punto de vista de quien lo interprete.

Aquí, nos centraremos en entender las diferentes reacciones desde los pensamientos y sentimientos, que se verán reflejados en el comportamiento de cada uno… y viceversa. Porque en definitiva, todo lo que hacemos surge de lo que pensamos o sentimos, seamos o no conscientes de por qué lo estamos haciendo.

La buena noticia, es que también tenemos “el viceversa”: cambiando lo que hacemos podremos sentirnos y pensar de un modo diferente… y eso está muy bueno si tomamos el control.

Profundizaremos en esto en nuestra próxima entrada.

Ahora les dejo un ejercicio para PENSAR EN DIFERENCIAS

  • Pensá una situación en la que los miembros de una pareja se casan y van desarrollándose personal y/o profesionalmente compartiendo un Proyecto de vida. Ven crecer a sus hijos, a sus nietos, cumplen su rol de abuelos como siempre lo soñaron, se jubilan y envejecen juntos, acompañados de su familia.

  • Ahora, imaginate una familia en la que se podría romper esa cadena en cualquiera de sus eslabones: la pareja podría separarse; algún hijo se podría ir al exterior para desarrollar su propio proyecto de vida lejos; podrían no ser abuelos o envejecer con su familia a distancia, entre muchas otras posibilidades que podrían alejar el Proyecto de vida de la Realidad (tanto de la pareja como de los otros miembros de la familia).

¿Pueden imaginarse cada una de las situaciones y las posibles consecuencias en cada miembro de la familia? Tal vez lo han vivido personalmente…

Apuesto a que la mayoría tendería a pensar en la primera familia como “feliz” y en la segunda como “no-feliz”.

¿Por qué? porque el primer ejemplo se ajusta más al ideal, a lo que se espera y para lo que podemos estar “programados” socialmente porque es (casi) natural que así sea, y pensamos que si todo funciona acorde a lo esperado y están todos juntos, estarán todos bien.

¿Será siempre así?

¿Necesariamente una familia cuyos padres se separen o un hijo se vaya lejos será “no-feliz”?

¿Necesariamente los miembros de una familia que no tiene separaciones  de ningún tipo serán felices?

La invitación hoy es a que pienses en tu experiencia, o en alguna que conozcas, prestando atención a las reacciones de diferentes personas ante una misma situación, cualquiera sea. 

Te espero la próxima semana para acercarnos a los árboles 😉

Lorena

1 comentario »

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