El sentido de los cumpleaños

¡Cuánta ilusión alrededor de un cumpleaños! El lugar y los invitados, los colores, las invitaciones, la torta, la comida, la decoración, animación… ¡los centros de mesa y las sorpresitas! Y que todo sea temático, claro.

¡Pinterest al rescate! y ahí vemos lo divino que puede ser todo: combinado, perfecto, sinónimo de fiesta espectacular e inolvidable. Un alivio para muchas madres DIY (Do It Yourself, hágalo usted mismo), o para quienes quieren y pueden comprar todo eso a alguien que sepa cómo hacerlo… y una pesadilla para quienes lo quieren, no pueden comprarlo ni tienen idea de cómo hacerlo.

Pero tranquilos… hay otras formas de pensar en un cumpleaños, que no necesitan Pinterest (o bueno, sólo para sacar ideas fáciles), sino pensar en otros aspectos y estar atentos a nuestro corazón. 

Pensemos en los cumpleaños de nuestros hijos (o de tu familia o amigos si no tenés los tuyos aún). Mirá a tu alrededor.

El cumpleaños de 1 año, convengamos que es de los padres… familia, amigos, pocos niños si sos de los pioneros, muchos niños si sos de los últimos… y ni hablar si es el primogénito. Salón, decoración, carteles, globos, mucha comida y mucha gente, que tal vez sólo verás en el próximo cumpleaños de 1 año.

Después pasamos  por los clichés de autos, pelotas, canchas, princesas y unicornios… a música, cine, celulares, conversaciones entre amigos y “bailes”. De nenas y varones, a sólo varones, o sólo nenas… y sólo los Amigos.

Es un hecho que a medida que los niños crecen, también cambian los cumpleaños: los adultos se van reduciendo, hay cada vez más niños… hasta que a medida que se acercan a la adolescencia, ya no quieren animadores y sus amigos son lo principal: es probable que ya no inviten “a las dos clases” indiscriminadamente. Es probable que ellos elijan con quién quieren pasar ese rato de festejo, y que los adultos mantengan la clásica “familia en casa, el día del cumple” y puede variar lo que sería “su grupo” de invitados extra familiares.

En este punto de “lista de invitados” puede entrar en juego el “siempre fue así”, o “queda mal que no lo invite”, o “siempre me invita a su cumpleaños”… y seguramente es lo políticamente correcto, desde el punto de vista formal de los cumpleaños y cómo cada uno los interpreta, aborda y organiza.

Ahora, teniendo en cuenta los cambios a través de los años, y antes de que entres a Pinterest a buscar imágenes, te invito a hacerte algunas preguntas (sin “el miedo al qué dirán” del que hablamos en la entrada anterior), y a anotar las respuestas:

  • ¿En qué pensás cuando organizás los cumpleaños tuyos o de tus hijos? ¿a qué das prioridad?
  • ¿hasta dónde estás dispuesto/a a llegar con la celebración? 
  • ¿qué te preocupa más: la decoración perfecta, la comida o la oportunidad del momento?
  • ¿priorizás tus compromisos de adulto, o tus deseos, o los de tus hijos?
  • ¿es necesario llegar a endeudarte por cada cumpleaños?
  • ¿te preguntás ante cada fecha especial qué es lo valioso en ESE momento?
  • ¿te has detenido a pensar qué y cómo querés o quiere tu hijo/a celebrar esta vez?
  • ¿te has escuchado? ¿lo/a has escuchado?

Puede ser que te sorprendas o no con tus propias respuestas. Ahora te invito a preguntarte:

  • ¿qué implican esas respuestas? ¿qué es lo que prevalece en ellas?

Probablemente, mientras tus hijos son chicos y estás en la etapa “cliché” de los cumpleaños… impliquen las tarjetitas, la decoración, la torta y las sorpresitas temáticas.

Y como último paso, te invito a hacerte otra pregunta que tal vez ayude a responder todas las anteriores, desde otros lugares:

  • ¿Qué significado tiene este cumpleaños? (para vos, para tu familia, para tu hijo/a)

A veces, un cumpleaños pasa desapercibido, y otras es una buena excusa para celebrar… más allá del cumpleaños.

A veces, simplemente se celebra por celebrar… y tenés derecho a elegir qué, cómo y con quién. Porque en ningún lado está escrito que los cumpleaños DEBEN ser de determinada manera, ni con quiénes se deben compartir, ni que para ser especiales o inolvidables necesiten una gran decoración Pinterest (claro que quedan preciosas).

Te invito a que, si no lo has hecho, pruebes pensar en el sentido que tiene cada celebración para vos, para tu familia. Y que organices desde ese lugar, sin temores ni culpas, ni pensando en “qué dirán”.

Tal vez pienses: “pero alguien se puede ofender si no lo invito, porque siempre ha venido…”. Y es cierto, puede pasar, lamentablemente. Tenelo en cuenta.

Pero no nos olvidemos de cómo empezó todo esto: con ese niño que cumplió un año con toda la familia y los amigos de sus padres… que continuó con lo que hacemos por costumbre, por compromisos, por afectos o cercanía… pero ese niño va creciendo, teniendo sus propios amigos y sus propios intereses, y eso puede ser una razón para cambiar “lo que siempre se hizo así”.

De acuerdo a mi experiencia (mía y como madre) los recuerdos más lindos y fuertes son los de aquellos cumpleaños que tuvieron un significado o salieron de lo convencional, aunque solo tuvieran tiritas de TNT colgadas por aquí y por allá, y aunque la mayoría de los invitados sólo estuvieron en ese momento, y luego los perdimos de vista. 

Te invito a animarte a ir más allá de Pinterest y del cliché.

Lorena

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