El miedo al “qué dirán”

Como plantee en mis primeras entradas desde el comienzo de Eureka, pienso que la vida se trata de SER y de ESTAR… del significado que se le de a cada cosa que te pasa, de ver más allá, de estar atento a lo que le hace bien a uno y a quienes lo rodean, y no simplemente de Tener, o de cumplir con mandatos externos.

Para mí, se trata de no usar lo que se usa si no te gusta o no te queda bien, y de usar lo que te guste aunque tal vez no sea el último grito de la moda o los demás piensen que no te queda bien.

Se trata de poder hacer lo que sientas, sin pensar en “qué dirán”, “qué ridículo”… mientras no estés haciendo nada malo (obviamente).

De todas formas, aunque realmente creo esto e intento vivir así, muchas veces me veo a mí misma limitada por esas mismas ideas que rechazo: “qué dirán”, “qué ridículo”… y no me permito disfrutar ni hacer lo que realmente siento.

¿Te ha pasado alguna vez hacer algo que tenés ganas y estás convencido… y después sentir que no lo disfrutas a pleno por el “qué dirán”?

Algo así como si subieras a un juego para niños en un parque de diversiones porque “para tu hijo sería una linda experiencia…”, pero aunque estés feliz de estar ahí no te atrevés a reírte y gritar con la espontaneidad de un niño/a, porque “hay gente mirando”, “qué ridículo…”.

¿El posible costo? Arrepentirse después por no haber gritado, y quedarse con la experiencia a medias, resguardada de la mirada y posible crítica de los demás.

¿Y te ha pasado alguna vez hacer algo sintiéndote feliz y disfrutando a pleno, sin importarte lo que suceda alrededor o “el qué dirán”?

A mí me han pasado ambas, varias veces. Y puedo asegurar que se siente la diferencia: todo fluye cuando estás en el lugar y el momento que elegís disfrutar y permitirte ser vos mismo/a. ESOS, son momentos de felicidad (ya hablaremos de la experiencia de viajar).

Prestá atención a tus sentimientos y a tus deseos. Prestá atención a lo que te dice tu corazón que hagas en ese momento, más que a tus pensamientos que te dicen lo que “debés” hacer (¿debo aclarar que dentro de lo que es adecuado a la situación y a otros factores?)

No olvides que lo que sería “la voz de nuestra conciencia”, además de ayudarnos a tomar decisiones de acuerdo a nuestros valores y educación, también está contaminada por mandatos que han sido incorporados sin filtro. Asumimos lo que está bien o mal, desde la sociedad que premia o castiga determinados comportamientos, desde lo que se espera que uno haga según su condición… muchas veces desde prejuicios.

Por supuesto que hay cosas que están bien o mal, y que nuestras conductas afectan a otros. Pero me refiero a aquellas situaciones y decisiones personales que no hacen daño a nadie en sí mismas, que no son ilegales ni trascendentes, que no tienen consecuencias importantes que deba considerar… y que serían evaluadas adecuadamente si fuera necesario.

Me refiero a lo que elegís para vos, para disfrutar, para ser feliz con tu elección, actuando desde una posición realista y adulta, o desde el niño que llevás adentro si es el caso (no siempre actuar como adulto serio y responsable es lo adecuado 😉 ).

Me refiero al derecho que tenemos todos a elegir qué hacer, sin pensar en “el qué dirán” o en “qué ridículo”, o en “debo hacer esto porque siempre se hizo así”.

¿Querés bailar o cantar con un artista callejero? ¿Querés usar bikini este verano? ¿Querés teñirte el pelo de rosado? ¿Querés festejar tu cumpleaños con otros invitados? ¿Querés pasar Navidad en Nueva York o de una forma diferente a la tradicional? ¿Querés celebrar un triunfo? ¿Querés ir al cine sola/o?

No parecen cosas graves, ¿no? En cuántas de ellas habrás pensado más de una vez…

Y cuántas de ellas no habrás hecho por lo que puedan pensar los demás, o inclusive por lo que vos mismo pensarías si otro hiciera eso: porque tenés la idea incorporada de lo que “debe” ser, lo correcto, lo que es “ridículo o desubicado”… en fin, tu voz de la conciencia.

Una vez más, como hablamos en Darse cuenta, las limitaciones pueden ser más fuertes desde nosotros mismos que desde el exterior.

Te invito a que (respetando las reglas) te prestes atención y te animes a tomar esas decisiones por tu propia elección, sin que te domine el entorno o, inclusive, te auto-boicotees. 

 

 

One Comment on “El miedo al “qué dirán”

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