¿Divide y reinarás?

“En política y psicología, divide y vencerás o dividir para reinar es ganar y mantener el poder mediante la ruptura en piezas de las concentraciones más grandes, que tienen individualmente menos energía.
El concepto se refiere a una estrategia que rompe las estructuras de poder existentes y evita la vinculación de los grupos de poder más pequeños.
Podría ser utilizada en todos los ámbitos en los que, para obtener un mejor resultado, es en primer lugar necesario o ventajoso romper o dividir lo que se opone a la solución o a un determinado problema inicial”

Luego de dos semanas sin escribir, intentando varias veces inspirarme y dejando la hoja en blanco… redescubrí este texto que había colgado en mi Facebook a fines de 2017, mientras buscaba el sentido de una situación particular en la que la frase “divide y reinarás” aplicaba especialmente.

Fue entonces que encontré en Wikipedia esta referencia a la misma y sus variantes, atribuidas a Julio César y Napoleón. La comparto ahora aquí, porque así como en ese momento me sirvió para comprender algunas cosas que pasaban, posiblemente alguien que esté leyendo esto pueda encontrarle su propia utilidad.

Seguramente todos hemos conocido de una u otra forma esta estrategia para conseguir poder, atención o protagonismo, en la vida cotidiana. O bastaría con detenerse a pensar y observar alrededor para darse cuenta de que puede ser más común de lo que creemos.

Hay personas que tal vez desde la debilidad, asumen una postura de superioridad, mezclada con encanto, para lograr dividir las aguas a su favor. De esta forma, cuando la estrategia funciona porque encontró terreno fértil, quedan “los buenos” del lado del que divide, y “los malos” del otro lado.
Quien divide y conquista el poder, pasará a reinar… disfrutando el logro de su objetivo.

¿Siempre será consciente el objetivo explícito de dividir, de separar? no lo sé… quiero creer que no, porque sería muy doloroso pensar que a veces, personas importantes para nosotros, pudieran generar tanto daño. Porque aunque suene duro o exagerado, “dividir para reinar” puede generar daño en otros, más allá de un objetivo concreto que se quiera lograr. Muchas veces se rompen vínculos, lazos de familia, de amistad, de trabajo; se rompen ilusiones, proyectos e incluso realidades, y se genera una brecha que puede llegar a ser insalvable.

¿Valdrá la pena dividir para reinar? para Julio César y Napoleón tal vez sí… para nosotros en la vida cotidiana… no lo sé… Seguramente para la persona que pone en práctica esta estrategia sí la vale, si logra su objetivo de tener el trono, de ser única e insustituible en el ámbito en el que se de la lucha de poder.

Sin embargo, me pregunto si para quienes quedan bajo el reino, sin necesidad ni interés en el poder o el protagonismo, el resultado de la división será vivido como un logro… o simplemente se adaptan a lo que queda, a la nueva realidad.

“Divide y reinarás” se puede aplicar a una situación familiar, laboral, social… Cada uno podrá hacer el ejercicio de buscar alguna en su memoria.

Cuando encuentres una situación en la que dividiendo, alguien “ganó”, podrías ser el que divide, el propio objeto de interés, o un simple espectador.

Espero que si fuiste o estás siendo “el que divide”, puedas darte cuenta de qué es lo que realmente has conseguido… ¿No habría otra forma de lograr tu objetivo a través del diálogo, de unir fuerzas, de compartir… sin apelar a un juego estratégico de romper lo que está unido?

Y espero que pienses en lo mismo, si te das cuenta de que eras parte del objetivo de una estrategia de este tipo: ¿era necesaria esta división? ¿era necesario romper vínculos? ¿no habrá una forma más saludable de tomar medidas o implementar cambios, sin necesidad de “dividir”?

Si sólo eras espectador de una situación de este tipo, espero que te sirva pensar en ello para no ser protagonista en ninguno de los roles.

Cuidado: poner límites y hacerse respetar en lo que cada uno considera bueno para sí, es muy saludable. También es válido “pelear” por un lugar, por lo que se desea o se merece, y mantener las cosas en su sitio. No se trata de ser sumiso y no hacerse valer.

El problema radica en la estrategia utilizada: porque no siempre el fin justifica los medios.

 

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